La revelación de Tartu sobre el secuestro de su madre durante la dictadura: "Podría no haber vuelto nunca"

El periodista visitó el ciclo conducido por Carla Czudnowsky y Mariano Hamilton y se refirió a la figura de Victoria Villarruel y los comentarios sobre los desaparecidos en ese momento de la historia argentina.

El periodista Augusto Tartufoli fue el crítico invitado de Sobredosis de TV de este sábado y aportó su mirada sobre la figura de la vicepresidenta Victoria Villarruel, luego de una semana en la que cobró protagonismo por la tensión que mantuvo con el presidente Javier Milei en la previa al debate en el Senado del DNU que finalmente fue rechazado por mayoría.

En diálogo con Carla Czudnowsky y Mariano Hamilton, los conductores de la nueva temporada del ciclo de C5N, "Tartu" sostuvo: "El punto de inflexión en la ruptura entre Victoria Villarruel y Javier Milei tiene que ver con el hecho de que haya aparecido en campaña el logo propio de Villarruel. Ahí es donde se encienden las alarmas de Karina Milei diciendo 'tiene proyecto propio'".

Siguiendo con el debate sobre la vicepresidenta, comentó: "Victoria nunca había trabajado. La primera vez que tiene CUIL es ahora, tiene cuarenta y pico de años, es rarísimo eso. Entonces llega al Senado, que tiene sus propias reglas, todo es más complejo".

Los conductores mencionaron los dichos de Villarruel acerca de los desaparecidos en la última dictadura militar, lo que sirvió de pie para que el periodista recuerde una situación personal vinculada a la época.

"Yo estaba en la escuela primaria y un día en el recreo los niños dicen: 'Che, se enteraron que hubo un operativo policial, encontraron guerrilleros y se los llevaron'. A la tarde me entero que la Policía Federal había entrado a mi casa, habían reventado todo y se llevaron a mi mamá", relató.

Además, explicó: "Mi abuelo Roberto había sido parte del sindicato de gas del Estado. Tenía un cuartito y ahí había un cuadro de Perón. Reventaron todo. Juntaron las hojas de la higuera que había en el patio y prendieron fuego eso. Y prendieron fuego libros. En la época de la dictadura se juntaba mucha gente a leer en casa, se discutía de política entre otras cosas".

"Para mi fue muy impactante, yo tenía ocho años", reflexionó Tartufoli y destacó que, gracias al psicoanálisis, "no quedé con ningún resentimiento, pude transitar la vida desde otros lugares". "Pero también, en la terapia un día me di cuenta y dije: 'Mi vieja podría no haber vuelto nunca'. Y ahí es donde caes", concluyó.