Cuando después de ver el partido de la Selección, en medio de una juntada con amigos, Juan fumó un cigarrillo de marihuana mezclada con la cocaína, nunca imaginó que iba a quedar al borde de la muerte. Algo raro presintió, pero no sabía bien qué era. "Se me nubló la vista y me empezó a doler la cabeza. Después cuando me fui a mi casa empecé a vomitar y me acosté a dormir. No sabía si me iba a levantar, pero me acosté", relató.
En la puerta del Hospital Bocalandro, de la localidad Loma Hermosa, después de recibir el alta, el joven de 28 años contó su experiencia. Según explicó, consumió la droga adulterada el martes a la noche. "Estaba con unos amigos, que me invitaron a tomar una cerveza y en un momento uno me dice: 'Vamos a fumar'. Y le digo, 'bueno, dale'. Cuando terminé, inmediatamente me sentí mal y me fui a mi casa", comentó ante la prensa.
Esa noche, sin que nadie lo supiera, Juan se acostó a dormir esperando que se le pasara. Cuando se levantó al día siguiente los efectos seguían ahí. "Cuando vi la noticia (de los muertos y los internados) en la televisión, me asusté y entonces pensé 'fue por esto. Entonces me vino al hospital por mis propios medios", contó.
En el Hospital Bocalandro 22 personas ingresaron después de haber consumido cocaína adulterada. Hoy quedaban apenas cuatro pacientes y ninguno estaría revistiendo un cuadro de gravedad, según datos brindados por el gobierno de la provincia.
Al enterarse lo que ocurrió, Juan sabe que tuvo "un dios aparte". "Tengo conocidos del barrio que fallecieron", reconoció, pero prefirió evitar más datos o nombres. Su novia también cayó: “Está bien, está ahí adentro y le pusieron suero, está fuera de peligro”.
El susto, dice, ahora lo va a ayudar a recuperarse. "Nunca más (voy a consumir), no se lo recomiendo a nadie. Hay muchos chicos que tienen que tener mucha conciencia de lo que está pasando. Yo en ese momento no lo tuve, pero por suerte la puedo contar y estoy acá tranquilo. Sé que no tengo que volver a hacerlo", cerró.