De qué se trata Amaterasu, el rayo divino que la NASA descubrió y se dirige a la Tierra

El descubrimiento estuvo a cargo de un grupo de investigadores japoneses. la partícula encontrada lleva el nombre de la diosa del sol.

El impacto de Amaterasu en la atmósfera terrestre desencadena una cascada de partículas secundarias y radiación electromagnética, detectable solo por instrumentos científicos especializados. Este descubrimiento se suma a hallazgos significativos como el bosón de Higgs, conocido popularmente como "la partícula de Dios". Amaterasu aporta información valiosa para comprender cómo el espacio lanza estas partículas hacia la Tierra.

Amaterasu NASA

Qué es el rayo Amaterasu que la NASA sigue de cerca

El rayo Amaterasu es una partícula de energía ultra-alta que ha sorprendido a la comunidad científica por su intensidad y origen. Originada en regiones distantes del espacio, esta partícula posee un nivel de energía un millón de veces más potente que lo que los aceleradores de partículas más avanzados de la Tierra pueden generar. Se cree que este rayo forma parte de una lluvia de rayos cósmicos, viajando a velocidades potencialmente superiores a la luz.

Este fenómeno es notable por su capacidad para generar radiaciones extremadamente energéticas, desencadenando efectos secundarios al chocar contra la atmósfera terrestre.

Cuándo descubrió la NASA el Amaterasu

El descubrimiento del Amaterasu se remonta al 27 de mayo de 2021, cuando el observatorio Telescope Array en Utah capturó por primera vez el impacto de estos rayos cósmicos de energía ultra-alta. La energía registrada por Amaterasu alcanzó los 244 exaelectrónvoltios (Eev), una cifra que equivale a 2,4 billones de veces la energía de un rayo de tormenta típico. La magnitud de este descubrimiento sorprendió incluso al profesor asociado Toshihiro Fuji, quien inicialmente pensó que se trataba de un error debido al nivel de energía sin precedentes. La NASA y la comunidad científica internacional siguen de cerca este fenómeno, ya que Amaterasu representa uno de los rayos cósmicos más energéticos observados hasta la fecha, superado únicamente por el rayo "Oh-My-God" detectado en 1991 con una energía de 320 Eev.

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