Apenas unos días de pasada la Navidad, los Reyes Magos visitan los hogares para dejar regalitos y, según la tradición, se hace en la noche del 5 de enero para la madrugada del 6.
Todos los años, Melchor, Gaspar y Baltazar se alimentan de la ilusión de las niñas y los niños y escuchan sus deseos para dejarles un presente debajo del arbolito de Navidad. A cambio, se deben poner los zapatos, agua, y pasto para los camellos.
La tradición indica que se debe a la adoración por el nacimiento de Jesús y la costumbre de regalar es por, justamente, los presentes hechos al recién nacido: oro, mirra e incienso.
El oro, mayoritariamente representado en la religión judía para lo bueno y lo malo, confería a Jesús el título de "Rey de los Judíos". La mirra significa la unión de los hebreos, mientras que el incienso, con significado esotérico, hace alusión a una elevación a los estados superiores de creación.