Caso García Belsunce: la fiscalía pidió la inmediata detención de la masajista y el tribunal la rechazó

Beatriz Michelini fue absuelta por el delito de encubrimiento en el juicio que se realizó en 2011. Declaró muy nerviosa y su testimonio tuvo varias contradicciones. La solicitud de arresto, de todas maneras, quedó pendiente.

La Fiscalía solicitó la inmediata detención de la masajista Beatriz Michelini en el marco del tercer juicio por el crimen de María Marta García Belsunce, luego de interpretar que mintió en varios pasajes de su declaración.

“Tuvo una única finalidad: favorecer a Nicolás Pachelo que es asistido por el mismo abogado que la defendió a ella en el juicio”, aseguró el fiscal Patricio Ferrari. La querella, encabezada por Gustavo Hechem, adhirió al pedido, mientras que la defensa lo rechazó y solicitó la eximición de prisión de la testigo.

Los jueces deliberaron durante menos de un minuto y no hicieron lugar a la detención inmediata, aunque el evaluarán el requerimiento más adelante,

Beatriz Michelini ingresó a la sala de audiencias minutos después de las 14 tapándose la cabeza y casi corriendo para evitar ser fotografiada, resguardada por su abogado, Eduardo Ludueña, y uno de sus hijos. Desde que comenzó el interrogatorio a la mujer se la notó incómoda y muy nerviosa.

En la sala también estaba su hija Karina, pero fue desalojada por pedido de la Fiscalía porque está en lista de testigos. El fiscal Patricio Ferrari comenzó a interrogarla sobre la relación entre Nicolás Pachelo y su hija, que fueron compañeros de colegio cuando tenían 13 años, a lo cual, la mujer aclaró: “Después no lo vi más. No tengo relación con él”. Pero minutos después, indicó: “Pachelo una vez me llamó por teléfono para ofrecerme un abogado cuando comenzó todo esto”.

Interrogada sobre su relación con Roberto Ribas, defensor de Pachelo, la masajista detalló: "Lo conocí porque mi abogado se fue de viaje y él me asesoró sin cobrarme”.

“En el juicio de 2011 fue mi abogado el doctor Ludueña, pero también estuvo ahí el doctor Ribas”, añadió la mujer que llegó a ese debate acusada por encubrimiento junto a familiares de María Marta y el médico Juan Gauvry Gordo. Ella fue la única absuelta.

Acto seguido, la Fiscalía preguntó por los pacientes que tenía en Carmel. “En 2002 daba masajes a domicilio en el country. Atendía a María Marta, a Guillermo Bártoli, a Arauz Castex, otro matrimonio que no me acuerdo el nombre”, detalló Michelini. se matriminio resultó ser Fernando Sansuste, a quien le robaron los palos de golf en julio de 2002, hecho que se lo atribuyen a Pachelo.

Luego nombró pacientes que tenía del Carmel que atendía afuera y allí mencionó a “la señora (Inés) Dávalos”. Contó que Dávalos, la ex esposa de Pachelo, iba a su casa y que a veces ella llevaba a su bebé.

En tanto, la Fiscalía le hizo notar que en la caja que entregó con las fichas de sus clientes faltaban las de María Marta, Inés Dávalos, Guillermo Bártoli y Susan Murray (amiga de María Marta y ex titular de Missing Children). En ese momento, Michelini se puso aún más nerviosa, elevó la voz y empezó a titubear sin saber qué responder. “Tranquilícese señora, usted es testigo”, le aclaró el fiscal en ese momento.

En otro tramo de su declaración, la masajista relató la secuencia de cómo llegó a la casa de María Marta el día del asesinato y la asistencia que le brindó mientras ella estaba tirada en el piso. Para ello recrearon la situación del momento en que ella hizo reanimación con un policía que se acostó en el piso e hizo las veces de María Marta. La mujer también contó que limpió la sangre del baño, algo que siempre admitió.

Mientras el interrogatorio avanzaba, la tensión aumentaba cuando cuando Ferrari comenzó a preguntar por qué había varias llamadas entrantes y salientes entre su casa y la de Pachelo después del crimen que se desprenden del sistema VAIC.

Ella no supo explicarlas. Y cuando le preguntaron sobre una llamada de Pachelo desde su celular a su casa realizada el 3 de diciembre, al otro día que se supiera que María Marta había sido asesinada, dijo que pudo ser porque le ofreció un abogado. No obstante, hubo otra llamada en enero, al día siguiente de su indagatoria, que tampoco supo explicar.

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