Fabio Santana llegó a las islas Malvinas a las dos de la mañana, en medio de una tormenta de lluvia y frío que le sirvió como primer contacto directo con la hostilidad de la guerra. Había hecho la colimba en el ’81: “Cuando me llegó la cédula del llamado hablé con mi familia, principalmente con mi viejo, y no lo dudé en ningún momento, quería estar con mis compañeros y reivindicar lo que había jurado ante la bandera: Defenderla hasta morir”, recuerda.
Tras el arribo con la Compañía de Ingenieros Mecanizada 10, en apoyo al Regimiento 7 de La Plata, encontró en la música y en los fogones para tocar la guitarra su gran aliada para “alivianar el equipaje” en esos días.
Luego del regreso, debió hacer una pausa para digerir todo lo vivido: “La vuelta fue muy dura y me llamé a silencio, en el ‘97 volví a cantar y cuando el 2 de abril de 2012 canté ‘Sólo le pido a Dios’ y vi la recepción del publico algo me dijo interiormente: ‘Tenés que cantar para malvinizar’”.
Desde entonces interpretó varias veces el Himno Nacional, incluso una vez antes de un partido de la Selección de fútbol para las Eliminatorias de Qatar. Y hasta llegó a las finales de “Soñando por cantar”.
Cuando se refiere a los motivos que lo llevaron a ser parte de la gesta de Malvinas no lo duda: “Fue amor a la patria, a la bandera y a los compañeros". Tampoco duda cuando tiene que autodefinirse: “Fui y soy cantante”.
MALVINAS. 40 AÑOS, 40 HISTORIAS se propone retratar lo que significó el conflicto bélico en las islas desde las experiencias de los protagonistas y las voces de los actores que tomaron parte desde sus distintos ángulos. ¿Qué significó Malvinas en la historia del país? ¿Cuáles son, cuatro décadas después, las huellas que podemos encontrar en la sociedad argentina? Un especial con testimonios para rescatar, más allá de las motivaciones y consecuencias políticas que rodearon el acontecimiento, el costado humano de la guerra.