Aunque actualmente muchas personas le restan importancia a la ortografía debido a la rapidez con la que se comunican, redactar textos coherentes y sin errores siempre conlleva beneficios en diversas situaciones.
Aunque actualmente muchas personas le restan importancia a la ortografía debido a la rapidez con la que se comunican, redactar textos coherentes y sin errores siempre conlleva beneficios en diversas situaciones.
Por ejemplo, en el ámbito académico, escribir de manera precisa es un indicador de habilidad y conocimiento. Por otro lado, la presencia de errores en la redacción puede causar una impresión negativa, dando la sensación de descuido o falta de preparación por parte del redactor.
Adicionalmente, la capacidad de escribir correctamente habla sobre la personalidad del escritor, destacando la importancia de una comunicación efectiva con los demás.
A esto se suman las expresiones compuestas por dos o más palabras, ya que individualmente tienen significado propio y generan confusión entre los hablantes que no saben cómo escribirlas. Un ejemplo de esto es “bocabajo” o “boca abajo”.
La Real Academia Española (RAE) nos indica en el Diccionario panhispánico de dudas, que para referirse a la posición "con el cuerpo tendido con la cara hacia abajo" o "en posición invertida", se pueden utilizar tanto la "bocabajo" como la locución "boca abajo" en dos palabras, sin incurrir en ninguna incorrección lingüística.
Aunque la forma "boca abajo" es más común y mayoritaria, la academia destaca que usar “bocabajo” es cada vez más frecuente y preferible. Esto se debe a que el primer elemento del compuesto se vuelve átono, y ambas palabras se pronuncian como una sola sílaba.
En consecuencia, se recomienda la grafía "bocabajo" porque refleja la pronunciación habitual. Sin embargo, ambas formas son válidas a la hora de escribir y de hablar. Un ejemplo de esto son las frases; “Estaba llorando de rabia en el dormitorio, tirado bocabajo en la cama” o “Daniel se había puesto bocabajo y escondía la cara”