A un año de la muerte del Papa Francisco, el Vaticano presentó el documental “Todos, todos, todos”, un audiovisual que reconstruye los hitos más relevantes de su pontificado y su impronta pastoral. La producción, de 27 minutos de duración, fue realizada en conjunto por Vatican News, Vatican Radio y L’Osservatore Romano, y ya se encuentra disponible en las plataformas oficiales con subtítulos en varios idiomas.
El film abre con una de las primeras declaraciones de Jorge Bergoglio tras su elección como pontífice, cuando explicó el origen del nombre que marcaría su papado. “Y así, el nombre ha entrado en mi corazón, Francisco de Asís. Para mí es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia la creación”, se lo escucha decir en las imágenes iniciales. Y remata con una frase que luego se convertiría en una guía de su ministerio: “Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres”.
A partir de allí, el documental avanza sobre los ejes que definieron su liderazgo espiritual. Entre ellos, sobresale uno de sus mensajes más repetidos: la centralidad de la misericordia. “No permanezcamos indiferentes. No vivamos una fe a medias, que recibe pero no da”, advierte en uno de los fragmentos incluidos, donde también llama a evitar una religión encerrada en sí misma. “Hemos recibido misericordia, seamos misericordiosos”, insiste, en una frase que funciona como columna vertebral de la narrativa.
Embed - “Todos, todos, todos!”
Con un fuerte peso de material de archivo, la producción recorre sus viajes alrededor del mundo, sus encuentros con organizaciones sociales y sus gestos de diálogo con líderes de distintas religiones. Las imágenes construyen el retrato de un pontífice en movimiento, enfocado en tender puentes y en poner a la Iglesia en contacto con las realidades más urgentes.
El título del documental retoma otra de sus expresiones más emblemáticas "¡Todos, todos, todos!”, con la que el Papa sintetizaba su idea de una Iglesia abierta, inclusiva y cercana a las periferias. En ese sentido, la pieza no se limita a la evocación, sino que propone una lectura vigente de su legado.
Más que un homenaje, el documental se presenta como una memoria activa. Una forma de volver sobre el mensaje de Francisco que, incluso después de su muerte, sigue interpelando tanto a la Iglesia como al mundo.