Sofi Álvarez presenta su nuevo Contraluz es un estado de ánimo en todas las plataformas digitales y en vivo en Páramo Cultural.
-
Temas del día
- Mundial 2026
- Causa Adorni
- Norma Plá
- Victoria Villarruel
- Dólar hoy
Sofi Álvarez presenta su nuevo Contraluz es un estado de ánimo en todas las plataformas digitales y en vivo en Páramo Cultural.
Se trata de su tercer álbum y cuenta con siete canciones y un nuevo tipo de producción, combina lo acústico y lo eléctrico en dosis justas. Vale la pena conocer a esta artista, cuya voz es un pequeño milagro, por cómo canta y por cuánto comunica.
Luego de su paso por España, donde resultó ganadora del certamen en homenaje a Gabo Ferro en el Festival Internacional “Música en Segura”, y para celebrar este lanzamiento, Sofi presentará el disco en vivo y adelantará canciones inéditas de su autoría en un concierto con invitados especiales, el sábado 15 de julio en Páramo Cultural.
En su obra, la canción contemporánea se concibe como intento, prueba o experimento; es una apuesta, una hipótesis a favor de la construcción de un lenguaje estético plural, que renuncie a la jerarquización de la voz cantautora, tan característica de la canción de autor, en pos de lograr una verdadera conversación de voces.
Así, la guitarra y la voz de Sofi van cediendo espacio, habilitando zonas para la intervención de otros instrumentos y sonoridades no convencionales (trombones, cellos, ritmos electrónicos y más). Se trata a su vez de un disco que se debate entre zonas de oscuridad y de brillo, y en el que la mirada construye paisajes emocionales a veces filosos, a veces frágiles, pero siempre íntimos y profundos.
El disco tarda poco más de veinte minutos en recorrer sus siete canciones. Está pensado como un relato musical, con equilibrio y claroscuros.
La artista, joven de verdad (no como esos artistas jóvenes de 40 años) es, además de compositora, Licenciada en Letras. Y, antes o además de cualquier título universitario, es poeta. Su imagen, o más bien su fotografía, nos retrotrae al pospunk neoyorquino de fines de los 70: campera de cuero, guitarra eléctrica y una pose desafiante que recuerda a Lou Reed o Patti Smith.
Sin embargo, su música es diáfana, en una búsqueda de la belleza casi pastoral, más cerca de Silvio Rodríguez que de Televisión. Melodías y armonías llenas de imaginación y una sobriedad en las letras redondean una lista de canciones con un buen gusto de carácter clásico.