Ale Beltzer es el icónico conductor de Pasión de Sábado, siempre al lado de grandes colegas como Marcela Baños -casi que empezaron juntos en los 2000- y que acompaña a grandes figuras de la Movida Tropical que, como él, irrumpieron en la escena musical para marcar época, como Yerba Brava y los grupos de cumbia villera que hoy suenan en los estadios de la Copa del Mundo 2026.
En cuanto a los primeros pesos que cobró por locutar, Beltzer contó que fue en un programa que iba de 16 a 18 horas en una radio del conurbano bonaerense, FM Estilo 90.9, atendiendo el teléfono. Tuvo la suerte de ser escuchado por un socio de la radio que lo puso a conducir “el club del Combo Salamandra” - en homenaje a una banda tropical ochentosa liderada por el cantante Tony Balsano- en reemplazo de una conductora que debió dejar el puesto por razones personales. “Siempre en el lugar justo y en el momento adecuado”, recordó con emoción y sonrió.
Como consecuencia de ese programa, la vida se empezó a alinear en torno a su propósito y le llegó una nueva propuesta: “Yo tenía 19 años, me presento en ese casting y mientras estaba haciendo la fila en el estudio de Radio Buenos Aires, donde grababan figuras como Riverito, sale el hijo del dueño del Maza Club - una bailanta en el barrio de Once- , el lugar donde íbamos a hacer la prueba y el programa, y me pregunta si tengo algo de experiencia e hicimos una prueba al aire directamente”. De ahí en más, no paró de trabajar.
“La cumbia villera no es para cualquiera”
Un género totalmente fuera de su órbita fue lo que lo catapultó a la fama nacional e internacional. La propuesta le llegó de parte de un amigo DJ, Fabián Gamarra, que le ofreció acompañar a un recién nacido grupo de cumbia villera. Alejandro no sabía que estaba por hacer historia. “En 1999 fui convocado para ser integrante del grupo Yerba Brava, no se me ocurría qué podía aportar al grupo, pero mi amigo me insistió y me animó a hacer lo que mejor sabía hacer: entretener. La cumbia villera no es para cualquiera”, explicó.
“Entre canción y canción vos tenés que hablar porque el Mono (Juan Carlos Ponce) no habla, pedís las palmas a la gente, le pedís que arenguen, un visionario Fabián la verdad”, recordó el locutor y compartió su mejor experiencia profesional: “Para el año 2000 vamos al programa Pasión Tropical en Azul Televisión. Fue tremendo para mí porque esa visualización me catapultó a nivel nacional, llegando a países limítrofes como Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia hasta Perú. El programa se veía en todas partes en esa época”.
A su vez, gracias a su personalidad y a su característico timbre de voz, lo pusieron al frente de la conducción de un programa de cable que recordarán los fanáticos vintage de la cumbia, Fantástico en Boca TV. Yerba Brava y sus icónicos cantantes como el ya fallecido Juan Carlos Mono Ponce, Oscar Belondi y actualmente Santiago Cairo, le marcaron su carrera y su vida a fuego.
"La voz de locutor", una marca registrada
Alejandro tiene lo que se conoce como “voz de locutor”. Una voz engolada, grave, con bajos que hacen temblar los muebles, pero también tiene la capacidad de subir y hacer reventar los vidrios. “Es un don, natural, tengo la garganta de acero”, confesó.
Tiene influencias de sus grandes ídolos mediáticos, Mario Pergolini y Marcelo Tinelli, los conductores estrella de los años 90. “Todos somos aprendices de Marcelo, marcó una época, escribió una nueva página en la historia de los conductores. La vieja escuela mantenía una distancia y Marcelo mostró una cercanía en la manera de ser espontánea, en reírse de él, en comerse un alfajor al aire, el número uno y Mario, es Mario”, expresó y, con el diario del lunes, se puede decir, que en cuanto a estilo logró combinar lo mejor de cada uno y le puso su sello personal.
“Si tenés un sueño, querelo, anhélalo, desealo y eso sí, cuando estés cumpliendo el sueño demostrá que sos el mejor”, expresó Ale para todo aquel que quiera emprender el camino de la locución y agregó un mensaje esperanzador: “El tren pasa un montón de veces, podemos fallar, está bien, pero démoslo todo”.
Otra de las voces que acompaña a los oyentes cumbieros y cuarteteros es Andrea Sierra, locutora y directora de la icónica FM Pasión 102.7, una de las únicas emisoras tropicales que se mantiene estoica a lo largo de los años.
“Hace 15 años que trabajo de esta profesión y estudié locución porque la radio siempre estuvo presente en mi familia, sobre todo se escuchaba AM”. Al principio Andrea quería ser periodista, pero se cruzó con la madre de un compañero del colegio que se dedicaba a los medios y le dijo “tenés voz de locutora” y fue ahí que supo qué camino seguir.
En tal sentido, confesó además que no le costó entrar al medio ya que dio sus primeros pasos en una radio de la misma productora SER TV producciones, la misma que tiene a FM Pasión, mientras cursaba el tercer año de la carrera. La emisora tenía un estilo romántico de tipo radiofórmula. “Presentaba canciones, me quedaba muy cómoda a mi estilo de locución”, expresó.
Fue a través de sus compañeros de producción del ISEC que supo de la vacante en FM Colonial 89.1 y, a pesar de que la radio estaba en Avellaneda y ella se tenía que cruzar toda la capital desde Saavedra para llegar, el hambre y las ganas de locutar eran superiores a cualquier distancia. Se probó y quedó en un programa de 3 horas, sumando horas de vuelo.
Una radio diferente: salir de la zona de confort
Desde FM Colonial pasó a copar FM Pasión, contra todo pronóstico y sobre todo en contra de su estilo, y hace 14 años que es parte de la familia tropical. “Aprendí escuchando a mis compañeros, para mí era algo muy nuevo. FM pasión siempre se diferenció de otras radios tropicales, donde el principal objetivo es divertirse y no hacer la radio típica que nos enseñaban en la facultad”, contó a C5N.
De los reemplazos a la conducción de Sálvese quien pueda, programa que conduce al día de hoy todos los sábados de 12 del mediodía a 3 de la tarde. Y luego, apareció la oportunidad de dirigir la radio, que no es poca cosa - aunque su humildad lo pone en segundo plano- y hace nueve años que se desempeña en el cargo.
“No me veía haciendo tropical, porque soy estructurada y la AM y el servicio informativo eran mis caballitos de batalla. Hacer radio en una FM de cumbia fue todo un desafío. “Aprendí de grandes profesionales como Ramiro 'El Rama' López, como Alejandro Beltzer, Marcela Baños, viendo qué podía tomar, no copiando sino creando mi propio estilo”, explicó.
Absoluta libertad y con el objetivo puesto en que el oyente pase un buen momento, Andrea acompaña hace 14 años a su audiencia en la radio líder de este ritmo musical. “Una cosa es FM Pasión y otra muy distinta son las radios tropicales” remarcó Sierra.
“Las radios tropicales en general son chicas, de barrio con poca potencia y alcance y se hace todo a pulmón. Desde ese contexto, la Pasión marca la diferencia por la calidad de sus profesionales y de la técnica”, detalló.
Cómo seguir vigente en tiempos difíciles
“Escuchando a mis compañeros y consumir medios, incluso los streaming” son formas de mantenerse actualizada y saber qué está pasando en la industria. “Si bien uno mantiene su estilo, es la diferencia entre cada uno de los locutores en formatos como la radiofórmula que, por momentos, se vuelve chata. La gracia es que cada uno con su personalidad pueda darle un toque distinto”, expresó Andrea.
Por otro lado, en cuanto a su herramienta de trabajo, las cuerdas vocales, la locutora aseguró que dedicarle tiempo al cuidado es fundamental. “Me gusta llegar temprano a la radio, siempre mantenerme hidratada y hago unos ejercicios foniátricos y también estiro el cuerpo, porque la voz es movimiento. Siento que todo ese ritual antes de salir al aire marca la diferencia”.
Por último, Andrea destacó que “un profesional de la voz hablada nunca deja de estudiar”, no vale sólo con recibirse, hay que mantener constancia y el aprendizaje es constante. “Uno se va nutriendo de los demás y si te quedas quieto, la cosa no funciona. Estar atentos a las oportunidades, buscarlas, ser perseverante porque, al fin y al cabo, se trata de eso”.
Uno de los regalos que le dio la profesión fue poder entrevistar a un colega, pionero y referente para todos los locutores como el señor Cacho Fontana, toda una leyenda. Y, dentro del ambiente musical, conoció a sus ídolos que marcaron generaciones como la suya: "Los Palmeras con el inigualable Cacho Deicas a la cabeza".
Las voces siguen sonando fuerte en tiempos de IA y desregulación
La lucha por el reconocimiento a la profesión comenzó en 1943, cuando un grupo de locutores que venían de radios distintas y hasta competían entre sí decidió juntarse y armar la SAL. La idea fue de Jorge Omar Del Río y, después de una reunión maratónica que terminó a las 4 de la mañana, nació la entidad. Años más tarde, en 1950, se oficializó la fecha para homenajear a quienes con su voz acompañan, informan y entretienen con su voz.
Fernando Costas, secretario de profesionalidad de SALCo, habló con C5N y aseguró que, en tiempos de desregulación, el gremio está firme defendiendo a los trabajadores. “Estamos trabajando junto a las confederaciones de la industria audiovisual en conjunto donde nos enfrentamos ante una realidad difícil que la exponemos ante legisladores, ministerios, y armamos todo lo que tiene que ver con defensa de la profesión ante la Inteligencia Artificial, usamos las normativas vigentes. Estamos trabajando lo más activo que podemos. Es un trabajo silencioso y diario y que suma brazos constantemente”, explicó.
El sindicato de locutores es el único en la región con habilitación oficial del ENACOM a través del ISER (Instituto Superior en Enseñanza Radiofónica), dentro del marco de la Ley de Medios, y con cuatro convenios colectivos que protegen la profesión en radio, televisión, cable e independientes. Además, tiene seccionales en casi todas las provincias, presencia activa en reuniones y capacitaciones, y “está renovando su radio online Radio Salco, que pronto transmitirá en vivo, además de reconstruir un estudio profesional para prácticas y formación en doblaje”, confirmó el secretario gremial.
Para los más jóvenes que se acercan a la locución, “se creó una subcomisión de juventud para acercar nuevas generaciones a la profesión y mantener viva la defensa del trabajo”, explicó Costa, demostrando que la profesión se protege y se defiende.