Lucila La Tora Villar se sometió a una reducción mamaria con el objetivo de priorizar su salud y compartió su experiencia con todos sus seguidores. A través de sus redes sociales, la influencer relató los miedos, prejuicios y beneficios de la intervención y alentó a la comunidad a a informarse y buscar profesionales de confianza. “Ya no me duele la espalda”, reveló.
De los miedos al alivio: La Tora Villar contó cómo cambió su vida tras tomar una decisión clave con su cuerpo
La ex Gran Hermano se sometió a una reducción mamaria y compartió su experiencia con sus seguidores y los alentó a informarse y buscar profesionales de confianza. “Ya no me duele la espalda”, reveló.
La ex Gran Hermano decidió compartir con su comunidad una de las decisiones más influyentes de los últimos años: se sometió a una cirugía de reducción mamaria con el objetivo de priorizar su salud física. Lucila contó distendida y con humor cómo fue su experiencia, tanto al antes y el después y cómo se transformó su vida tras la intervención. “Me operé las lolas. Me hice una reducción mamaria y vengo acá a derribar un par de mitos”, empezó relatando en su video.
La Tora recordó cómo era convivir con un busto muy grande, llegando a usar talle 120. Contó que solía aprovechar su cuerpo para esconder objetos, llamar la atención en salidas nocturnas o simplemente divertirse. “Yo las usaba para todo: para levantar, para pasar en el boliche… porque tenía dos cosas gigantes”, confesó en un relato muy sincero sobre su experiencia.
Más allá de los beneficios y de los toques de humor, la realidad para su cuerpo era otra. Lucila tenía dolores de espalda, incomodidad y una mala postura por estar “encorvada y sentir que tenía las "mamas caídas”. “Yo podía hacer como una bufanda de mamas, me la podía hacer tranquilamente. Tenía frío, una para cada lado”, bromeó para luego profundizar en el impacto que la imagen corporal tenía sobre su autoestima.
“Siempre me crié con la mirada de ‘ay, qué grandota’. Eso me perturbaba. Siempre me decían ‘sos más chiquita de lo que parecés en la tele’, ‘qué flaquita que sos’. Grandota, esa palabra me perturbaba”, reveló. Aunque temía “quedar más grandota” tras la cirugía, el deseo de sentirse cómoda y saludable fue más fuerte. “Fui a una consulta con la doctora y terminé operándome”, relató.
Luego, desmintió varios mitos que se crean sobre la reducción mamaria: “Dicen que es la operación más dolorosa, que después vuelven a crecer… hay muchas cosas que no son ciertas”. Lucila explicó que le extrajeron entre kilo y medio y tres kilos de tejido, y que el resultado la dejó feliz: “Me quedaron divinas, yo las amo. Para mí fue lo mejor que hice. No tengo implantes, todo esto es mío”.
Por último, la influencer también confesó que gracias a la operación, hoy no usa corpiño y no sufre más los dolores de espalda que la acompañaban desde que empezó a desarrollar las mamas. “Me sacaron todo lo que me hacía doler de espalda. La operación no es tan dolorosa si te dan los calmantes correspondientes. Yo soy feliz con estos pechos”, afirmó.
“Me parece copado contarlo de este lado, porque: sí, pasó esto, pero caí en manos de una buena profesional. Espero que les haya servido”. Su relato sincero y empático, logró gran impacto en las mujeres de su comunidad que por miedo o prejuicios no se animan a dar ese paso y transitan una situación similar.
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