El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, calificó como "un milagro" que el intento de magnicidio a la vicepresidenta Cristina Kirchner, ocurrido el 1° de septiembre en Recoleta, no haya terminado con la vida de la exmandataria.
El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, calificó como "un milagro" que el intento de magnicidio a la vicepresidenta Cristina Kirchner, ocurrido el 1° de septiembre en Recoleta, no haya terminado con la vida de la exmandataria.
"El impacto de lo ocurrido fue muy fuerte. Es un milagro que Cristina esté viva. El asesino no es sólo el que apretó el gatillo, sino todos lo que indujeron a la situación. El odio que inocula la prensa irresponsable", manifestó el economista en Minuto Uno.
En la misma línea, durante la entrevista con Gustavo Sylvestre, Correa detalló la reunión que mantuvo con la vicepresidenta: "La encontré muy bien, me dio mucha emoción verla. Entiendo que si no hubiera sido tan descuidado el asesino, no estaría ahí Cristina".
El dirigente ecuatoriano, que tuvo una década de mandato entre 2007 y 2017, explicó que la persecución a los líderes latinoamericanos como Evo Morales en Bolivia, Lula en Brasil, Cristina en Argentina y también a él en su país, es parte de "una estrategia regional", ya que "enfrentamos un plan articulado, preparado con jueces y fiscales cooptados, a los que le dan ingreso a EE.UU, pasantías y estudios".
Rafael Correa explicó la persecución judicial vivida en Ecuador: "A mi me sacaron una sentencia por influjo psíquico el 17 de septiembre y me impidieron regresar a mi patria. Con eso hicieron presidente a Gullermo Lasso".
Luego, en los estudios de C5N expuso las consecuencias de este accionar: "No solo nos roban la reputación, sino que nos roban la democracia. Lo mismo hicieron en Brasil, cuando metieron presidente a Lula, hicieron presidente a Bolsonaro".
"Muy bien por Lula, por Brasil, por Evo Morales, por Cristina cuando ganó con Alberto Fernández", resaltó el exmandatario acerca de los triunfos electorales tras las causas judiciales que afrontaron y advirtió: "Podrán demorar la historia, generar sufrimiento, pero no podrán cambiar el curso de la historia. Más temprano que tarde volverán los gobiernos progresistas. Hay que sacar a la región del subdesarrollo".