El senador nacional por La Libertad Avanza Francisco Paoltroni cruzó al presidente Javier Milei y a su hermana Karina por las críticas que arrojaron contra la vicepresidenta Victoria Villarruel ante las declaraciones de la vicepresidenta contra Francia, país al que tildó de "colonialista".
A través de un polémico tuit con expresiones cargadas de connotaciones políticas e históricas, la titular del Senado reaccionó a la denuncia que hizo la Federación Francesa de Fútbol por un cántico de fuerte contenido racista y transfóbico que entonaron algunos jugadores de la selección argentina en los festejos de la Copa América.
Rápidamente, el Gobierno se despegó de crítica furibunda de Villarruel a Francia: el vocero presidencial, Manuel Adorni, calificó los dichos como "desafortunados", Karina fue hasta la embajada del país galo para pedir disculpas personalmente, y el presidente Milei aseguró que los comentarios de la vice fueron "poco felices".
En media de la interna libertaria, que también se expresó en redes sociales entre los seguidores del oficialismo con posturas divididas, Paoltroni salió en apoyo de Villarruel y en contra del mileísmo.
"Son mensajes innecesarios, se pierde energía y se dan muchas muy malas señales hacia lo que venimos a resolver, que es la principal problemática, que viene todo atado en la economía. Si desde la política mandás malas señales, no te va a ayudar a resolver el problema económico.", sostuvo el formoseño en declaraciones radiales.
El legislador, que en algún momento aspiró a presideir la bancada oficialista en el Senado, parece estar jugando sus fichas en la interna entre el Presidente y su excompañera de fórmula: "Un mensaje contradictorio que da desde la máxima esfera, está mal. Desautorizar a una vicepresidenta, está mal. Entonces, vos estás mandando malos mensajes desde la política hacia toda la ciudadanía, pero sobre todo a los que van marcando el ritmo de la economía", puntualizó el senador.
Lejos de amilanarse por las críticas, Villarruel dejó fijado el mensaje de la polémica en su cuenta de la red social X, en un gesto de autonomía y rebeldía respecto del presidente y su entorno.