"Raza superior, querido Rey"

La repudiable frase de Mauricio Macri es mucho más que un acto fallido y representa la síntesis descarnada de todo lo que representa.

Sería muy de papanatas de toda papanatez creer que hablar -muy suelto de cuerpo- sobre la “raza superior alemana” fue al azar. Tiene mucho de política y poco de fulbo. Se me pone la piel de pollo de solo pensar que la derecha argentina está en estado fascista. No verlo es, al menos, de papanatas. ¿Sabrá Mauricio -que es Macri- que la "raza superior" asesinó a dos millones de niños? Por si no lo sabias, te despabilo: el concepto de "raza superior" es el que utilizaba Hitler.

Haciendo memoria, algún gurú dijo por ahí que Hitler “era un tipo espectacular” y algún que otro profe de vóley sugirió que el Führer hizo cosas buenas y nadie dijo nada… no le pusieron un muy bien 10 felicitado, ¡pobre Führer! Hitler no era un fanático o un iluminado por el espíritu de la blanca pureza refinada como la harina 0000 (¡podría haber hecho otra comparación, pero no!). Hitler era un ser racional, calculador; una mezcla de cinismo y frases idealistas (quizás pensadas en un focus groups o por algún coach de la época), de especulaciones irracionales al servicio de cálculos oportunistas. Con una avaricia espantosa que convierte a este arribista en el egoísta más monstruoso. ¡Hablo de Adolf, eh!



Hitler es un mito, el del Führer infalible, omnipotente y omnipresente. Y sabemos lo mucho que vale esa imagen. Su existencia se convierte en protagonista por el hábil empleo de todos los mecanismos de la propaganda hablada, escrita, grabada, fotografiada, filmada. Dueño absoluto de radios, diarios y canales (no había redes en aquella época). Su derrota fue haberse identificado poco a poco con el mito, se creyó su propia mentira y no escapó a la megalomanía. La sed de poder saca en él una necesidad de dominio mucho más grande.

Adolf Hitler

Hitler no aparece solo como el mesías de los sentimientos populares, ni como el títere de grupos ocultos. La personalidad vulgar que supo explotar y la situación social e histórica propia de Alemania: una sociedad burguesa en crisis y una civilización profundamente dividida hizo que este energúmeno hiciera lo que hizo.

La experiencia nazi, la de la raza superior, no hay que leerla desde la perspectiva del Fausto de Goethe, un pacto con el Diablo. Necesitamos plantearla desde el punto de vista económico, político, social y si se quiere, también religioso, que nos obliga a un reexamen que nos mueva el piso sobre el sentido de nuestra civilización. Como les compartí el domingo anterior: hace una década atrás era impensable, en el mundo, ver reaparecer esvásticas o guillotinas, ¡y reaparecieron! Hace una década era impensable que vuelvan a aparecer dictaduras, y aparecieron.

¿Será de raza superior el armado de una Gestapo para perseguir opositores? ¿Será de raza superior financiar, asesorar, ponerle abogados a grupos nazis, que organizan marchas con antorchas?; cuelgan bolsas mortuorias, caminan con guillotinas y disparan sin resultados, una Bersa calibre 32 automática con balas en su cargador. ¿Esa es la raza superior? ¿Raza superior la del espionaje ilegal desde la AFI y mesa Judicial, el espionaje ilegal a periodistas, las fuerzas represivas políticas usadas para infiltrarse en movilizaciones? ARA San Juan. Préstamo con el FMI fugado. Caer en la escuela pública. Los pobres no llegan a la Universidad. Baja de edad de imputabilidad. Conmigo no te metas, la próxima te rompo la cara. Reforma laboral. Raza superior.

¿Será de raza superior esta gente, elegida por el pueblo, que ocupa una banca o un cargo, que está convencida de que la Corte está por encima de todos los poderes? ¿Será de raza superior que un medio monopólico aumente, con la ayuda de la Corte, internet, telefonía fija y celular, violando la ley y “nadiessss” le diga nada?

Claro, ahora entiendo, es raza inferior las patas en la fuente, salarios dignos, vacaciones y aguinaldo, el merendero con tortas fritas o el comedor con un buen guiso, tirar el carro para juntar cartones, tener universidades en los barrios, ser ladrillero, empleada doméstica, la ley de cupo trans, jugar en un potrero, ser wichi o mapuche, Que te gusten las batallas de trap, el reggaetón o la cumbia, que celebres fiestas populares o religiosas.

¡Ja!, raza superior. Han perdido el rumbo completamente.

¿Y decir que los brasileros vienen de la selva y nosotros de los barcos qué vendría a ser? me preguntaron en Twitter. Una alegoría inapropiada y mal contada. Lo otro, racismo puro y duro.

Pero bueno, apelando a las buenas costumbres vamos a tomar por válido que fue una frase desacertada la del expresidente (la otra también, eh). Me retracto entonces. No son la raza superior. Son únicos. Los demás somos otra cosa.

Y como si fuera cosa e’ mandinga, casi en simultaneo con el “raza superior”, surge el “la democracia no sirve” dicho en una opulenta mesa. Vos eras muy chico para acordarte, pero sabes qué, la dictadura cívico, militar, empresarial, eclesiástica fue un genocidio atroz. Hizo desaparecer gente, las tiró de los aviones y a otros los fusiló, secuestro mujeres a punto de parir y las hicieron parir a punta de picana; expropió y regalo bebes; con la dictadura se llenaron los bolsillos los del consorcio del poder económico con un 300% de inflación promedio, logrando la estatización de deuda privada, entre otras cosillas (Papel Prensa, por ejemplo).

Son supremacistas. El modelo social más parecido a su propuesta de país es el apartheid sudafricano. Y la exclusión que proponen incluye a lo más pobre de la población, solo miren lo que pasa en CABA, el municipio más rico del país: se está cargando a la salud y educación pública y la excusa es la inflación -no quiero hablar de baldosas, veredas, ratas en las escuelas, etc para no caer en lugares comunes-. Porque les entra por una oreja y les sale por otra.

Hoy se nos propone celebrar la fiesta de Cristo Rey… Hoy posiblemente veas a un Cristo lleno de joyas, capas e incienso. Van a sonar por el aire muchas campanas, proclamando himnos antiguos de Victoria Real de Cristo. “Christus vincit! Christus regnat! Christus imperat!” Fuerte ¿no? Dicen por ahí que "Cristo Vence" era el símbolo que llevaban escrito los aviones que bombardearon (y tirotearon) a los civiles que estaban en la zona de Plaza de Mayo, logrando matar a más de 300 allá por el ’55.

No es eso. Jesús es rey como testigo crucificado de la Verdad. Y a mí, a mi eh, me gustaría más que sea la fiesta de Cristo Profeta, el que anuncia y denuncia, el que habla, mira, escucha y abraza como profeta, que propone un mundo nuevo, inclusivo, distributivo y con derechos… pero bueno, no me toca a mi armar el calendario litúrgico.

El Evangelio (Lucas 23,35-43) nos propone hoy el relato de la crucifixión para recordarnos a los seguidores de Jesús que su reino no es un reino de gloria y de poder, sino de servicio, amor y entrega total. Que no somos una raza superior, ni un fascismo camuflado ni un apartheid. La Cruz no es una especie de trofeo que mostramos a otros con orgullo, sino el símbolo del Amor crucificado.

En ese contexto de la cruz y muerte, hay un sector que rodea a Jesús burlándose de él; los que se burlan son los magistrados, los soldados y uno de los malechores crucificado al lado de Jesús.

Era frecuente en la antigüedad las burlas a los crucificados; burlas que seguimos escuchando y se siguen repitiendo desde el verdadero poder, cual raza superior.

Era frecuente que la cruz sirviera de escarmiento para que cualquiera desistiera de seguir los ejemplos de los crucificados, escarmientos de los que seguimos siendo testigos y que, si nuestra realidad social, política y económica no cambia, viviremos escarmientos peores. En la cruz Jesús se vuelve solidario con todos los sufrientes, con todas las víctimas de la historia. Tenemos todo prohibido, menos cruzarnos de brazos. La pobreza no está escrita en los astros; el subdesarrollo no es el fruto de un oscuro designio de Dios.

Corren años de revolución, tiempos de redención. Las clases dominantes están poniendo las barbas en remojo, y a la vez anuncian el infierno para todos, todas y todes.

El odio es mal consejero. Y lo es mucho más cuando se convierte en dogma.

La palabra Esperanza, que ahora da vueltas entre nosotros, es mucho más potente que Cambio. No hay nada que movilice más que la esperanza. TUKI.

A la esperanza agregale “La Fuerza de...” y no habrá raza superior, ni dictadura, ni nada ni nadie que nos haga perder la felicidad.

Ni Führer, ni Rey. Profeta.

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