Antón Pirulero, cada cual atiende su juego

La crisis está abriendo una fractura social injusta entre quienes podemos vivir sin miedo al futuro y aquellos que están quedando excluidos. Con el fallo de la Corte quedamos mucho más lejos de la paz que tanto necesitamos.

Me parece bastante evidente que estamos en un tiempo “raro”. Y por raro entiendo el hecho de que sorprendente -o inesperadamente- aparecen cosas, palabras, imágenes impensadas no hace mucho tiempo atrás.



Cosas que Nunca Más.

Se acuerdan de cuando el juez -entrado por la ventana con el fórceps del verdadero dueño del poder- dijo que no puede haber un derecho detrás de cada necesidad porque no hay suficientes recursos para satisfacer todas las necesidades”.

Fíjense esto, según esta pobrísima mirada de los derechos y las necesidades, los derechos nacerían de la existencia de recursos y no de las necesidades de las personas. Lo que desde el principio ya es una aberración dado que los, las y les sujetos de derecho somos las personas y no las cosas. Y es mucho más grave lo que de esa afirmación se desprende: que los que pueden determinar los derechos son los dueños de los recursos que además los administran (y en algunos casos los fugan) en su beneficio propio. ¡Plop!

Moraleja: la minoría que concentra la riqueza es la que decide sobre los derechos de las mayorías. Fascinante Rosenkrantz.

Carlos Rosenkrantz

Es evidente que el abogado de Clarín, al negar la afirmación de “donde existe una necesidad nace un derecho”, está haciendo explicito el programa político de defensa de los privilegios y de negación de los derechos sociales y laborales. Es el Nostradamus de lo que se viene con un hipotético gobierno neoliberal en el que el poder judicial es funcional a un Larreta, que ya afirmó que quiere modificar el derecho laboral, o a un Macri o Bullrich que ya anticiparon que sus políticas de ajuste serán sin anestesia.

Y por si faltara algo, ahora la Corte Suprema (que sale con fritas) hace trampa jugando al Antón Pirulero, donde cada cual, cada cual, atiende su juego y el que no, el que no, una prenda tendrá.

Hace trampa porque obstruye la ley de las “consecuencias anticipadas”, regla esencial de la política: la de acción y reacción; que obliga a uno a tener en cuenta al otro porque puede responder a lo que haga uno.

El ladrón que entró por la ventana

El auto votado presidente Rosatti, que se apropia también de la presidencia del Consejo de la Magistratura dice que es ilegal que senadores hagan política institucional “armándose de un modo distinto” en función del escenario político. Para Rosatti, el juez que entró por la ventana como un ladrón entra a medianoche (“El ladrón y el salteador es el que no entra por la puerta del corral de las ovejas, sino que trepa por otra parte”, Juan 10:1), la jugada política del Senado es simplemente un ardid, una maniobra.

El que entró por la ventana acusa a de otros de ardid… ¡mamita!

¿Qué hace el juez Rosatti y compañía? Suspenden esa ley esencial de acción y reacción por la que cualquier acción conlleva la respuesta que el otro puede dar dentro de lo que le permitan sus recursos. No solo queda suspendida, también queda supeditada a lo que cuatro empoderados se les antoje decir. ¡Se prohíbe que la política haga política!

rosatti

Hace una década atrás era impensable, en el mundo, ver reaparecer esvásticas o guillotinas, ¡y reaparecieron! Hace una década era impensable que vuelvan a aparece dictaduras, y aparecieron. Esto es esencialmente una dictadura, porque además de decidir la letra de la ley, también deciden qué se puede hacer dentro de esa ley, limita de modo autoritario y unilateral los plazos y las formas y suspende el juego que le es propio a las instituciones y su libertad de actuar dentro de ellas. Es fuerte el desequilibrio de poderes (más aun con el silencio inédito del Ejecutivo). Ya no existe el control entre ellos, hoy un poder está autojerarquizado: el judicial. ¡Tomá mate con chocolate!

Sí, dictadura. Por duro y feo que suene.

Francisco, el Papa, les dijo alguna vez a los jueces: “Recuerden siempre que cuando una justicia es realmente justa, esa justicia hace feliz a los pueblos y dignos a sus habitantes. Ninguna sentencia puede ser justa, ni ninguna ley legítima si lo que producen es más desigualdad; si lo que producen es más pérdida de derechos, indignidad o violencia”. (1) Este Poder Judicial da asco y muy pocos lo enfrentan. Y dije poder, no la justicia. No se puede vivir más en un país donde diez tipos deciden los destinos de todos en términos económicos políticos y sociales.

E insiste, el mismo Papa, criticando a la corporación judicial, que se necesitan "docentes y jueces que asuman la misión que implica su vocación como servidores del Derecho… Muchas veces se produce un desplazamiento de las personas hacia las estructuras, de tal modo que no es el ethos el que le da forma a las estructuras, sino las estructuras quienes producen el ethos y delimitan la ética profesional". (2)

Papa Francisco

Llevamos ya bastante tiempo sufriendo una crisis institucional que está golpeando duramente a muchos y muchas. ¿No llegó el momento de plantearnos cómo estamos reaccionando? Tal vez tengamos que revisar nuestra actitud de fondo: ¿nos estamos parando de manera responsable, despertando en nosotros un sentido básico de solidaridad y la justicia, ¿O estamos viviendo de espaldas a todo lo que puede joder nuestra tranquilidad? ¿Qué hacemos desde nuestros lugares, nuestros grupos, comunidades cristianas, unidades básicas? ¿Qué hacemos?

La crisis está abriendo una fractura social injusta entre quienes podemos vivir sin miedo al futuro y aquellos que están quedando excluidos de la sociedad y privados de una salida digna. Poco a poco, vamos conociendo más de cerca a quienes se van tornando más indefensos y sin recursos.

La antropóloga argentina Rita Segato habla de la pedagogía de la crueldad: ella dice que falta mirarse en un espejo que te diga la verdad, aunque no te guste, el espejo de los cuentos: “espejito, espejito, ¿quién es la más linda del reino?, y el espejo le dijo la verdad: no sos vos, es Blancanieves… ¿se acuerdan ese cuento? Bueno, los medios se ocupan todo el tiempo de cambiar ese espejo, de poner un espejo falso y mentiroso ante la sociedad. Alimentan el morbo, la curiosidad por el sufrimiento del otro y acostumbran a ese sufrimiento; que es lo que llama la pedagogía de la crueldad.

Esa pedagogía es muy precisa: es el papel de los medios, de espacios políticos y personas que se instalan como pedagogos de la crueldad para enseñar que ese horizonte de sufrimiento es la normalidad. Que la crueldad es habitual, un paisaje normal, y eso va disminuyendo la empatía con el otro; nuestra sensibilidad y nuestro espanto frente al sufrimiento de los otros. Que no nos vendan, ni nos regalen espejos de colores, que nos acomodan, nos dejan quietos y tranquilos, mientras pareciera que vivimos en la normalidad, y van cagando al pueblo (sep, no dije “la gente”).

La necesidad de una reforma judicial

Con este fallo político de la Corte (in)Suprema quedamos mucho más lejos de la paz que tanto necesitamos. Con esta Corte Suprema quedamos mucho más lejos de la paz que tanto necesitamos. Sin una reforma judicial profunda (no sólo de forma) quedamos mucho más lejos de la paz que tanto necesitamos.

Según el relato del evangelio de Lucas (21,5-19) que hoy domingo compartimos, los tiempos difíciles no tienen que ser tiempos de lamentos y desaliento. No es tampoco la hora de la resignación o la huida. La idea de Jesús es otra. Precisamente en tiempos de crisis “tendrán ocasión de dar testimonio”. Es en tiempos difíciles cuando se nos ofrece la mejor ocasión de dar testimonio de nuestra adhesión al proyecto.

Tocan tiempos difíciles, pero para un revolucionario sus tiempos difíciles son su aire, de eso vivimos de los tiempos difíciles, de eso nos alimentamos, de los tiempos difíciles. ¿Acaso no venimos de abajo? Dijo algún Linera por ahí y me conquistó.

Si la fe en la Vida apunta a la transformación del hombre y la sociedad, esta fe nos exige mucho coraje para sostener el duro y paciente trabajo político de transformar la injusticia en justicia, la falta de solidaridad en solidaridad, la desigualdad en equidad.

(1) Discurso, a los jueces de África y América, reunidos en forma virtual para reflexionar sobre la construcción de la justicia social. Noviembre 2020.

(2) Carta a la Asociacion Argentina de profesores de derecho penal. Noviembre 2022.

Juan Carlos Molina es cura.

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