Las claves de la Cumbre del Clima

Arrancó en Egipto la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre Cambio Climático, conocida como COP 27. El foco está puesto en el acceso a fondos provistos por los países desarrollados.

Hasta el 18 de noviembre (seguramente se extenderá al fin de semana siguiente, como es habitual) se desarrollará en Egipto la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre Cambio Climático, usualmente conocida como COP 27, que dio inicio en el balneario de Sharm-el-Sheikh.

En ella, los países signatarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas Sobre el Cambio Climático celebran su encuentro anual, dedicado a discutir y acordar políticas para la implementación de acciones que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y permitan adaptarse a los efectos del cambio climático.



Tras el encuentro de Glasgow, en 2021 (COP 26), en el que se avanzó en acuerdos para implementar el Acuerdo de París de 2015, este año el foco está puesto, fundamentalmente, en el acceso a fondos provistos por los países desarrollados.

Por un lado, el permanente reclamo de que se cumpla el compromiso, por parte de dichos países, de proveer de un mínimo de 100.000 millones de dólares anuales para la acción climática en países en desarrollo. Dicha meta no ha sido alcanzada hasta la fecha (a pesar de que debía hacerse a partir de 2020).

Por otro lado, el artículo 8 del Acuerdo de París declara expresamente la importancia de afrontar las “pérdidas y daños” causados por los efectos adversos del cambio climático. Países en desarrollo reclaman (en un movimiento que comenzó en Glasgow) compensación por parte de los países desarrollados en esta materia, que promete ser el gran conflicto de posiciones en la COP 27. Por otro lado, el Artículo 8 no hace referencia expresa a pagos compensatorios, y en la misma COP 21 en que se aprobó el Acuerdo de París se emitió una decisión según la cual este texto no provee base alguna para responsabilidad civil o compensación.

Todos estos debates se dan en un contexto marcado por la salida de la pandemia, con la alta inflación mundial resultante de la gran emisión monetaria realizada por los estados para reactivar la economía, y la agresión rusa a Ucrania, con sus impactos en el acceso y los precios de la energía y los alimentos.

Esto en momentos en que es un secreto a voces que el límite de aumento de 1,5 grados sobre los niveles preindustriales (declarado como ideal en el Acuerdo de París) no se alcanzará. Sin embargo, cambios y políticas implementados en los últimos años han mejorado las perspectivas; se esperaba un aumento de unos 5 grados, y el consenso es que actualmente nos encaminados a unos 2,5.

En resumen, la COP 27 seguramente nos deparará noticias y sorpresas, algunas buenas y otras no tanto. Pero promete ser un evento interesante.

Claudio J. Lutzky es Director del Programa de Actualización en Cambio Climático y Transición Ecológica de la Universidad de Buenos Aires.

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