Las personas que integran la Corte Suprema de Justicia de la Nación son totalmente respetables, pero uno puede discrepar con las resoluciones que toma.
Las personas que integran la Corte Suprema de Justicia de la Nación son totalmente respetables, pero uno puede discrepar con las resoluciones que toma.
La Corte asumió funciones legislativas. Acá, en una república, hay división de poderes. Es decir que el Poder Judicial no puede legislar. Sin embargo, la actual composición de la Corte puso en vigencia una ley derogada.
Un estudiante de ciclo básico, cuando estudia la materia Derecho, sabría que esto no podría ser. Además, es cuestionable la forma de acceso al alto tribunal, actualmente compuesto por cuatro hombres. Dos de ellos, los doctores Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, fueron nombrados por el Poder Ejecutivo en comisión. Ellos aceptaron este procedimiento pese a que no es el establecido por la Constitución y las leyes.
A partir de eso, cuesta un poco pensar que va a haber una independencia del Poder Judicial, una aplicación del concepto Justicia. Normalmente, cuando hablamos de los integrantes de la Corte Suprema y de los tribunales inferiores hablamos de la Justicia, que en realidad es un valor.
Por eso, hay que hablar del Poder Judicial, que está integrado por hombres y mujeres, con sus más y sus menos. En la integración de esta Corte, hay muchos "menos". Basta señalar estas cosas para darse cuenta de que sería imperativo que prosperaran proyectos de aumentar el número de miembros de la Corte.
Hay uno del senador Adolfo Rodríguez Saá de llevar el número a 9. Otros proyectos con 15, otros con 25. Yo preferiría que fueran 24 o 25, lo que no solo ayudaría a una mayor velocidad en el dictado de sentencias sino también porque si fueran ese número podrían tener especialidades.