El nuevo financista del Estado: la clase media productiva

El dirigente político y especialista en políticas públicas de empleo, analiza el miedo de los independientes, dependientes y empleadores que se están empezando a sentir o representar con la Casta.

Las medidas económicas anunciadas, si bien son necesarias y pueden, o no cementar el camino hacia la luz que tanto anhelamos, no fueron de buen recibimiento para los empleadores y dependientes / independientes que quizás, ojalá me equivoque, pero no lo creo, van a ser la variable de ajuste para sostener una pobreza sin precedentes.

Porque la clase media productiva, que fue tan bastardeada los últimos años y dividida por corrientes elitistas, hoy se siente que debe pagar los platos rotos.

Serán la nueva tendencia, de lo que antes llamábamos “emisión monetaria”, serán los nuevos independientes, dependientes y empleadores los nuevos financistas de un estado quebrado.

¿Los empleadores y dependientes / independientes se sintieron casta?

Es una pregunta que nos venimos haciendo hace 48h cuando vemos los empleadores de diferentes actividades, que producen todos los días, que corren para cubrir el banco, que buscan precios, que hacen malabares para pagar las cargas sociales y la batería de tributos y claro, los dependientes que laburen 6/8/9 horas por dia y llegan a sus hogares cansados solo saben pedir vales de adelanto de sueldo los 20 de cada mes porque esta es la fecha que llega, arañando su salario, sea la actividad que sea.

Entonces, que pasa. Acaso ser parte de la matriz productiva no es sinónimo de estabilidad. Invertir en cualquier proceso productivo y arriesgar tu patrimonio, no es sinónimo de crecimiento. Pareciera que no. Venimos de años que “ganar plata es mala palabra” pero ser pobre es ser un mártir.

Pensamos que se terminó, pero acaso todavía hay que darle tiempo al nuevo presidente o la improvisación le gano al discurso.

Interrogantes que aún quedan en el tintero del análisis, pero lo que no queda pendiente son los 6 millones de laburantes, pobres, que laburan todos los días, producen y no llegan al 20 de cada mes. Queda pendiente los 300 mil empleadores que arriesgan día tras día su patrimonio y sigue invirtiendo en la matriz productivo de un país que durante muchos años les dio la espalda y que hoy, algunos se sienten casta, pero espero que sea solo un sentimiento y que pronto pasen a tener la importancia que se merecen, porque recordemos que, sin empresas no hay empleo y que el motor de la economía argentina, son los empleadores.

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