La pandemia del Covid-19 también impactó en la salud mental y sus secuelas serán las más persistentes, profundas y debemos prestarles atención. Los datos de un reciente estudio difundido por el Conicet dejaron en evidencia esta problemática.
La pandemia del Covid-19 también impactó en la salud mental y sus secuelas serán las más persistentes, profundas y debemos prestarles atención. Los datos de un reciente estudio difundido por el Conicet dejaron en evidencia esta problemática.
Comparando los números con una investigación prepandemia, los problemas de ansiedad en la sociedad argentina treparon del 12% al 47%. Es decir, casi la mitad de la población pasó a reconocer que padece de dicho trastorno a partir de la irrupción del virus.
Por otro lado, los problemas vinculados con el estado de ánimo subieron del 16% al 36% durante la pandemia del Covid-19. Estamos ante un problema severo sobre el que las autoridades deberían reflexionar.
La Ley de Salud Mental señala que hay que asignar el 10% del total del presupuesto de salud a la problemática de salud mental: en 2021, el Presupuesto asignó apenas el 1,7%. ¿Somos conscientes de lo que implica reducir el presupuesto en materia de salud mental en un momento tan complejo?