El economista en jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que el 2023 va a ser un año muy desafiante para la economía global, y que Chile será el único país del cono sur que no crecerá. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo económico también advirtió que el 2023 no augura el mejor escenario económico para el país trasandino.
El mayor productor de cobre del mundo decidió subir la tasa de interés como respuesta a la escalada inflacionaria, lo que contuvo la suba pero tuvo como consecuencia el fin del crecimiento. Además, la pospandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania y una escalada global en los precios son algunas de las razones para este escenario poco promisorio.
Está claro que el contexto internacional tampoco ayuda, pero ¿cuáles son las verdaderas razones para que Chile atraviese este estancamiento?
- 1. Poca expansión del gasto público
Su principal socio comercial es China, y su desaceleración repercute directamente en las materias primas. Otro de los factores tiene que ver con el estancamiento de Estados Unidos, en un país con la economía abierta como el chileno.
Para algunos, esta crisis fue una oportunidad. Tal es el caso de los países petroleros y aquellas naciones que exportan gas. La diferencia con Chile fue que al ser productor de cobre por excelencia, a diferencia del petróleo, el precio fue fluctuando por lo que no pudo tener ganancias extraordinarias y ordenar sus números fiscales.
También hay una clara decisión de Boric de no tomar deuda, después de que su antecesor, Sebastián Piñera, desencadenara un aumento en el gasto de los consumidores.
2. Muchos desafíos en el horizonte
Este año fue particularmente especial para Chile. Con la asunción de Boric y las promesas de un modelo de país totalmente distinto al de sus antecesores, hoy el gobierno está ante la atenta mirada del mundo. Y es que, en materia económica, el aumento de las tasas de interés sumado a la caída de producción de cobre y una inflación en ascenso, son los principales desafíos que enfrenta el mandatario más joven de la historia chilena.
Sumado a eso, hubo un rotundo rechazo a la nueva Constitución y una conflictividad que escala en la región de la Araucanía, no pudiendo lograr su promesa de campaña de acabar con el estado de excepción. A raíz de este terremoto político y económico, muchos inversores demostraron su escepticismo a la hora de apostar por el modelo chileno.
Si bien el estallido social del 2019 demostró que es necesario un cambio, aún no está claro de qué manera se va a llevar a cabo.
3. Inflación récord
La aspiración es mantenerla en un 3% anual, pero la suba de precios ya llega al 13,7%, situación que alarma a nuestros vecinos. Hace 30 años, el país no enfrentaba una suba similar. Como explicamos antes, la idea es que a raíz de la suba de tasas de interés, la inflación bajaría pero generaría otros problemas como la caída de los salarios reales.
Chile tampoco es inmune a lo que sucede en el mundo, en una guerra anacrónica como la que se está librando en Ucrania y una crisis de la pandemia que afectó directamente a la economía china. Todos estos factores pesan sobre la demanda de los productos chilenos, afectando sus exportaciones.
Si bien estos pronósticos son serios para Chile, dependerá de muchos otros factores evitar la contracción de otros países que pueden seguir el mismo camino. Sabemos que la inflación se convirtió en moneda corriente a raíz de la necesidad de recuperar lo perdido post pandemia en el menor tiempo posible. El mal de muchos terminó siendo este.
La pronta recuperación y el crecimiento de la economía trasandina después de la pandemia es otro de los factores directos de la contracción. De hecho, fue la que más creció en América Latina.
Cuando un país crece de manera rápida, como lo marca el 2021 para Chile, es estadísticamente improbable que vuelva a crecer al año siguiente. Este “truco” también sucede al revés: una economía que atravesó una fuerte crisis y logra recuperarse muestra signos de recuperación asombrosa. Pero no es el techo, sino el piso lo que genera estos índices.
Un ejemplo en la región es el caso de Venezuela, cuya proyección para 2023 es del 5,5 por ciento. Pero si se toma el punto de partida, en 2018 cayó casi un 20%, después un 27,7% y hasta llegó a un 30% de caída. Según el FMI, en 2021, la recuperación será de un del 0,5%. Si uno mira los números de manera aislada, entonces, concluye en la abrupta recuperación.
Volviendo al caso de Chile, el crecimiento del PBI puede proyectarse como uno de los peores de América Latina. Pero, a pesar de los pronósticos poco alentadores, hay que aclarar que las finanzas no están del todo alteradas y el país de sigue siendo ejemplo en materia financiera.