La falta de salida al mar de Bolivia representa un conflicto sin fin con el país trasandino y cada vez se hace más difícil restablecer la relación diplomática entre ambas naciones. Si bien un fallo de la Haya dio por terminado el reclamo, Bolivia denuncia que los tratados son incumplidos por Chile
Así como entre Reino Unido y Argentina aún quedan las cuentas pendientes por la soberanía de Malvinas, entre Chile y Bolivia las relaciones bilaterales aún tienen una herida abierta.
Y esto es por la falta de salida al mar de Bolivia que perdió frente a Chile en la guerra del Pacífico hace dos siglos.
Desde aquel entonces, es uno de los dos países de América que no tiene acceso a ningún océano (Paraguay es el otro) y esto es algo que, hoy día, aún inquieta al país de Luis Arce.
La falta de acceso al mar se hace presente en cada debate ya que tiene implicancias simbólicas y abre diferentes aristas que van desde la superioridad cultural hasta una pérdida económica en detrimento del país boliviano. Para empezar a hablar de ésto es necesario hablar de contexto histórico.
La guerra del pacifico, también conocida como guerra del salitre, fue un conflicto bélico que estalló entre 1879 y 1884 y enfrentó a Chile contra los aliados Bolivia y Perú.
Según los historiadores, hay múltiples factores que llevaron a que esta guerra suceda pero lo que se disputaba, era el salitre andino, mineral que quieren de ambas partes, pero el que ha sabido explotar Chile a empresas extranjeras.
En el siglo XIX, Chile tenía una economía de exportación basada en las salitreras del norte que estaban en la zona del desierto de Atacama y el sur del territorio peruano.
El gobierno de Bolivia de aquel entonces impuso un gravamen de 10 centavos por quintal de salitre exportado a un contrato privado de transacción y esto a Chile no le gustó nada, por lo cual decidió invadir territorio boliviano argumentando que violaba un tratado comercial firmado en 1874 que establecía que los bolivianos no incrementarían los impuestos sobre el salitre por 25 años.
Chile por entonces gozaba de la mejor armada y la llamaban la Inglaterra del sur y el pacífico era la ruta comercial más importante. Esto los llevó a ganar la guerra.
La paz se firmó con un tratado en que se le entregó el dominio y la soberanía de Antofagasta a dicho país, a cambio de tránsito de mercancías libres hacia el litoral pacifico y la victoria de Chile trajo consecuencias geográficas: hizo que su frontera se extendiera hacia el norte y dejó a Bolivia sin 120.000 km de territorio y 400 kilómetros de costa.
Ahora la pregunta es… ¿por qué Bolivia sigue reclamando esta salida? ¿En qué afecta a un país no tener salida al mar? La respuesta es: de múltiples maneras.
Por un lado, Bolivia mantiene el reclamo por la dependencia de las exportaciones pero también por su aspiración histórica y constitucional y por su imposibilidad de acceder a la pesca internacional, lo que generaría mayores ganancias a dicha nación.
También hay que tener en cuenta que a un país sin litoral, le cuesta un 40% más exportar.
Aunque uno de los lados del conflicto aún brega por lo que considera es su derecho, el último episodio concluyó en un fallo de la Haya que establecía que Chile no está obligado a negociar la salida al mar para Bolivia.
Ahora, con una guerra en el medio, el después tampoco fue demasiado prometedor para sanar heridas que aún siguen abiertas.
Para explicar el conflicto de Chile y Bolivia, no sólo hay que hablar de la guerra del salitre sino también del tratado de 1904 y la delimitación territorial.
La actual delimitación territorial que existe entre los países se determinó en un tratado en 1904 en el que establecía que la soberanía chilena se extiende hasta la frontera con Perú mientras que la de Bolivia no alcanza a tocar el mar.
Sin embargo, en el documento también se establece el derecho a Bolivia de tránsito comercial por territorio chileno y por los puertos del Pacífico.
Este tránsito comercial es el que se vio afectado por falta de consenso entre Chile y Bolivia sobre algunas cuestiones hicieron que finalizaran las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.
El Gobierno chileno dice que Bolivia sí cuenta con libre acceso y llegada al mar porque tienen acceso al puerto chileno de Arica. Y también recuerda que Chile construyó un ferrocarril que enlaza a Arica con La Paz.
Es por eso que las autoridades chilenas no aceptan la postura boliviana del perjuicio en el desarrollo económico.
Bolivia, sin embargo, sigue sosteniendo que el acuerdo de 1904 es en detrimento de su nación y continúa con el reclamo de un corredor de unos 10 kilómetros de ancho que se extienda desde su frontera con Chile al Pacífico, así como también una porción de costa para desarrollar la actividad industrial.
En la actualidad, la capital boliviana accede al mar a través de los puertos chilenos del norte, en donde se desarrolla la actividad de las empresas bolivianas.
Según Chile, Arica es un puerto a disposición de Bolivia, donde aseguran el tránsito comercial. Sin embargo, Bolivia denunció en diversas oportunidades que esto no sucede.
A pesar de que Chile defiende sus tarifas diferenciadas y concesiones portuarias, Bolivia defiende a sus empresas y les endilga al vecino país falta de cumplimiento.
Y si bien ya hay una determinación tomada, y cientos de intermediarios, este conflicto centenario está anclado a una realidad entre ambas naciones que parecen no llegar a un punto en común.