Por qué hay que comer queso al menos una vez por semana: casi nadie lo sabía
Por su alto contenido de calcio, el queso suele recomendarse como parte de una alimentación equilibrada, pero un estudio reciente reveló que también podría tener otros beneficios para la salud.
Comer queso puede ayudar a proteger la salud cerebral.
Un estudio reciente señaló que las personas que comen queso al menos una vez por semana tienen un 24% menos de probabilidades de sufrir demencia.
El queso contiene proteínas y aminoácidos esenciales que ayudan a proteger las neuronas.
También se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas, ambas factores de riesgo de demencia.
Los investigadores aclararon que el estudio es observacional y no confirma una relación de causa y efecto.
El queso es uno de los lácteos más consumidos a nivel mundial; es ampliamente recomendado por su alto contenido de calcio y, dependiendo de la variedad, baja cantidad de calorías. Pero además, según un estudio reciente, comer queso al menos una vez por semana ayuda a proteger la salud cerebral.
El trabajo, desarrollado en Japón y publicado en la revista Nutrients, analizó los datos de unos 8.000 adultos de 65 años o más para ver cómo el consumo de queso podía influir en las funciones cognitivas. Con ese objetivo, comparó a las personas que comían queso regularmente con aquellas que no lo consumían.
Los resultados sugieren que las personas que comen queso al menos una vez por semana tienen un 24% menos de probabilidades de desarrollar demencia en un período de tres años. Entre los adultos que comían queso, se detectaron 10 casos menos de demencia por cada 1.000 participantes.
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Por qué hay que comer queso al menos una vez por semana
Según el estudio, hay varias razones por las que comer queso al menos una vez por semana ayudaría a prevenir la demencia. Una de ellas es que el queso "contiene proteínas y aminoácidos esenciales que apoyan el mantenimiento neuronal, así como vitaminas liposolubles como la K2, que desempeña un papel en la salud vascular y en la homeostasis del calcio".
También se encontraron indicios de que el queso y otros lácteos fermentados pueden influir en la inflamación y en el eje intestino-cerebro, que tienen relación con el deterioro cognitivo. En general, se asocian con "menores riesgos de enfermedades cardiovasculares y metabólicas, ambas conocidas como factores de riesgo de demencia".
Sin embargo, los investigadores aclararon que este estudio es observacional y, aunque muestra una asociación entre el consumo de queso y un menor riesgo de sufrir demencia, no se puede confirmar una relación de causa y efecto. Otros factores como el estilo de vida, la genética y el tipo de queso consumido también podrían influir.