Los gatos y las manzanas: ¿pueden comerlas?

Los gatos pueden comer manzanas, pero recordá que una gran cantidad puede ser perjudicial por su gran cantidad de azúcar.

Muchas veces nos preguntamos que alimentos podemos darle a nuestros gatos y uno de ellos es la manzana. Esta fruta resulta saludable para el humano por su gran cantidad de beneficios que contiene y es fundamental incorporarla, entre otras frutas, a nuestra alimentación diaria.

Sin embargo, podríamos vernos tentados de darle un trozo de manzana a nuestros gatos y para ellos es importante conocer si los felinos pueden ingerir esta fruta y los posibles efectos que puedan generarle. Es importante destacar que pueden comerlas, siempre que no ingieran las semillas para evitar intoxicaciones.

¿Los gatos pueden comer manzana o no?

La manzana es una fruta originaria de Asia Central y se ha cultivado por miles de años en Europa y Asia, habiendo sido exportada al continente americano. Contiene grandes beneficios para el humano pero no se trata de un alimento apto para los gatos por la cantidad de azúcar que contiene. Sin embargo, los felinos puede comer manzana siempre que las consuman en pequeñas cantidades.

Un exceso de azúcar resulta perjudicial para cualquiera, pero sobre todo en gatos porque son animales carnívoros. Es decir, su organismo esta preparado para la obtención de energía y de la glucosa necesaria mediante las grasas y proteínas. Por lo tanto, necesitan comer carne para una nutrición correcta.

Beneficios de dar manzana a los gatos

Los beneficios que le aportará la manzana a los gatos son:

  • Muchos beneficios a aquellos gatos que sufren problemas en el tránsito intestinal porque son una fruta que contiene altas cantidades de fibra soluble e insoluble que facilita el peristaltismo intestinal y, por lo tanto, las deposiciones.
  • Además, aportan un efecto laxante. Las manzanas son astringentes, es decir, ayudan en momentos de diarrea y heces blandas por su capacidad de reducir la inflamación intestinal, así como el exceso de agua, facilitando la formación de heces con una buena consistencia.
  • Otros nutrientes que aporta son: vitamina C, vitaminas B1, B2 y B6, potasio, calcio, fósforo, flavonoides, antioxidantes y polifenoles. También contienen un fitoquímico que contribuye a la prevención de enfermedades cardiovasculares, la artritis, el asma y los problemas musculares.
  • Aportan ácido málico y tartárico, que ayudan a facilitar la digestión de grasas.

Cómo dar manzana a mi gato

Para darle manzana a los gatos, tenés que hacer lo siguiente:

  • Tenés que introducir el alimento de forma progresiva para evitar que su organismo se lastime. Por ello, debés ofrecerle un trozo pequeño y comprobar si le apetece.
  • Es necesario sacarle la piel, si no será más complicada de masticar. Retirando la piel, evitarás que ingiera residuos de químicos utilizados en la agricultura que podrían ser tóxicos para su organismo.
  • Es muy importante que quites las semillas, el pedúnculo y el corazón de la manzana antes de dársela a tu felino.
  • Podés cortar la manzana en trozos pequeños antes de ofrecérsela. De esta manera, evitarás que se atragante o pueda ahogarse. Otra opción es triturarla para que su ingesta sea más sencilla.
  • También podés mezclar algunos trozos pequeños de manzana con otros alimentos aptos para felinos como la carne o el pescado, elaborando un plato casero.

Contraindicaciones de dar manzana a los gatos

En el caso de que tu gato sea diabético, no tenés que darle manzana porque le generarás problemas con la glucosa. Las semillas tenés que retirarlas, como se mencionó con anterioridad, para evitar una intoxicación por el contenido de cianuro que se une a una enzima existente en las mitocondrias de las células que se encargan de la respiración.

Al unirse, bloquea esta respiración celular, impidiendo el uso del oxígeno a las células, de forma que los tejidos se quedan sin oxígeno con la consecuente producción de anoxia tisular. Este se trata de un proceso que causa los siguientes síntomas en los gatos: inestabilidad, caídas, convulsiones, aumento de la salivación o temblores musculares.

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