El ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó que aspira a un segundo mandato del presidente Javier Milei para alcanzar la calificación Investment Grade, que otorgan las principales agencias calificadoras cuando consideran que la deuda soberana de un país tiene un riesgo de incumplimiento relativamente bajo.
La calidad crediticia es la capacidad con la que cuenta una entidad o un gobierno para hacer frente en tiempo y forma a las obligaciones y los compromisos de pago adquiridos con el inversor o el prestamista.
Por tanto, hablamos de la capacidad con la que cuenta el emisor para devolver la deuda, así como los intereses o la rentabilidad establecida y pactada con los prestamistas o inversores.
Las agencias que otorgan las calificaciones son Moody’s, S&P Global Ratings y Fitch Ratings Habitualmente, una calificación de BBB- o superior en S&P y Fitch o de Baa3 o superior en Moody’s se considera grado de inversión. Por debajo de ese nivel, la deuda se clasifica como especulativa o high yield (“bono basura”), lo que implica un mayor riesgo.
¿Qué beneficios tendría para Argentina?
El mayor grado de calificación implicaría un menor costo de financiamiento, esto es la posibilidad de tomar deuda más barata para el Estado y las empresas argentinas y mayor entrada de capitales.
Al obtenerlo, Argentina pasaría a ser elegible para una base mucho más amplia de inversores debido a la posibilidad de mayor estabilidad financiera, lo que suele favorecer la inversión extranjera directa, un mejor acceso a los mercados internacionales y un escenario para refinanciar deuda y conseguir financiamiento de largo plazo.
De hecho, muchos fondos de pensión, aseguradoras y fondos institucionales solo pueden invertir en países “Investment Grade”.