El Gobierno anunció un nuevo mecanismo para intentar reactivar el crédito hipotecario a partir de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES. El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que se pondrán a disposición de las entidades financieras $2 billones mediante licitaciones, con el objetivo de que los bancos cuenten con financiamiento de mayor plazo para ampliar la oferta de préstamos para la compra de viviendas.
El FGS es un fondo que forma parte del sistema previsional argentino y que es administrado por ANSES. Fue creado en 2007 y, tras la estatización del sistema de jubilaciones y pensiones en 2008, incorporó los recursos que estaban en las cuentas de capitalización individual de las antiguas AFJP.
Su objetivo central es funcionar como un respaldo financiero del sistema previsional y preservar el valor de los recursos que administra ANSES. Para eso, el fondo mantiene una cartera diversificada de inversiones y activos financieros.
El FGS no está compuesto únicamente por dinero depositado en una cuenta. Su patrimonio incluye, entre otros instrumentos, títulos públicos, acciones de empresas, obligaciones negociables, fondos comunes de inversión, depósitos a plazo fijo y otros activos financieros. La legislación establece además distintos límites y condiciones para las inversiones que puede realizar.
Por tratarse de recursos vinculados al sistema de seguridad social, su utilización está sujeta a reglas específicas. La normativa establece que los activos deben invertirse dentro del país y bajo criterios destinados a preservar su sustentabilidad y, al mismo tiempo, contribuir al desarrollo de la economía y del mercado de capitales local.
Cómo se utilizarán los fondos para los créditos hipotecarios
El mecanismo anunciado por Caputo no consiste en que ANSES entregue directamente préstamos para comprar viviendas. El esquema apunta a utilizar al FGS como fuente de fondeo para los bancos.
El Gobierno licitará un total de $2 billones en operaciones de $200.000 millones cada una. Las entidades financieras podrán acceder a esos recursos a cambio de ofrecer una determinada tasa y plazo. De esta manera, el FGS colocará fondos a plazos más extensos y los bancos podrán utilizar ese financiamiento para ampliar su capacidad de otorgar créditos hipotecarios.
La iniciativa busca resolver uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el mercado hipotecario: los bancos necesitan financiar préstamos que pueden extenderse durante décadas, pero gran parte de sus depósitos tienen vencimientos mucho más cortos. Esa diferencia genera un descalce entre el plazo al que las entidades consiguen dinero y el período durante el cual lo prestan.
Según los detalles brindados por Caputo, las licitaciones contemplarán dos tramos: uno a un año, con una tasa mínima de UVA más 2,50%, y otro a cinco años, con UVA más 4,50%.
A su vez, los créditos hipotecarios que se financien mediante este esquema tendrán una tasa máxima de UVA más 7,50%, un plazo mínimo de 15 años y un monto máximo de 150.000 UVA por préstamo. El Gobierno estima que el programa podría alcanzar a unas 17.000 o 18.000 familias.