Hace varias semanas que Misiones decidió lanzarse de lleno a la industria de la agricultura sustentable con la Ley para el Desarrollo y Producción de los Bioinsumos, convirtiéndose en una de las primeras provincias en tomar cartas legales en el refuerzo de estas prácticas.
Las medidas van en el mismo sentido que las estrategias planteadas por la Comisión Europea, conocidas como “Farm to Fork Estrategy”, que tienen como objetivo buscar una alimentación sustentable dentro del territorio europeo yreducir a la mitad el uso de pesticidas químicos recién para 2030.
El gobierno de Misiones desde hace años fomenta los bioinsumos, sustancias de origen biológico o natural, como por ejemplo hongos, bacterias, virus, ácaros o extractos de plantas. Estos microorganismos beneficiosos son utilizados para mejorar la productividad de los cultivos y la calidad de los mismos, sin dejar rastro o residuo alguno durante el proceso.
Los bioinsumos tienen un impacto nulo en la creación de dióxido de carbono (CO2), el causante del cambio climático y la mayoría de desastres naturales. Además se promueven mejorar la condición de suelo, lo que se traduce en mejoras tanto en el rendimiento como en la calidad de la producción, con una aceptación sobresaliente en el mercado.
Pese a que esta industria tiene varias décadas en el mercado mundial, tan solo en los últimos años ha despegado, esto por el impulso de una sociedad que busca productos frescos y orgánicos, la cual en la mayoría de casos resalta el valor medioambiental de los alimentos sobre cualquier cosa. Esto sumado a la alta productividad que demuestran los bioinsumos los ha hecho destacar sobre sus hermanos de origen químico.
La revista Bioesfera Misiones recordó que la provincia es reconocida a nivel nacional e internacional como uno de los últimos bastiones verdes en la Argentina, contando con alrededor de 2.000 especies de plantas vasculares, 554 especies de aves, 120 de mamíferos, 79 de reptiles, 55 de anfibios y 200 de peces
De hecho, la provincia mantiene a salvo el 52% de la biodiversidad y apuesta a las innovaciones ligadas a la ecología como la energía solar, la creación de biomasa a través de material desechados y la ecología sustentable con los sistemas hidropónicos.
Entre otras cosas contribuyen a suplementar y fortalecer los servicios ecosistémicos necesarios para mejorar la eficiencia agropecuaria y los rendimientos de forma sustentable.
A nivel global, las proyecciones muestran índices de crecimiento de un 15% anual sostenido, con Brasil como uno de los mercados más grande de bioinsumos a nivel latinoamericano. La región logró un pico histórico en 2020 llegando a movilizar más de u$s813 millones, una cifra que podría alcanzar los u$s1.680 en 2025 para cerrar y los u$s3.435 millones en 2029.
Proyecciones marcan que los bioinsumos se convertirán en uno de los productos estrella del siglo XXI, sobre todo porque varios países son muy estrictos con los insumos de origen químico. De esta manera, los bioinsumos serán clave para lograr una mayor inserción de las producciones en los mercados y la aceptación de los consumidores, que demandan alimentos obtenidos de forma ambientalmente sustentable.