El informe del INDEC sobre el IPC nacional muestra que en agosto los rubros con mayor variación fueron vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un alza del 2,8%; seguido por Educación, que subió 2,5%; y Salud, con un incremento del 2,4%. Estos sectores explicaron gran parte de la suba mensual del índice, que cerró en 1,7% respecto de julio.
En algunas regiones el golpe fue más fuerte como en el Noreste que llegó al 4,0% y en la Pampeana al 3,5%. A su vez, el informe del Indec aclara que estos aumentos se vinculan a los ajustes en tarifas de electricidad y gas, que se trasladaron directo al bolsillo de los hogares.
El segundo rubro con mayor incremento fue educación, que marcó un alza del 2,5% en el promedio nacional. La Patagonia fue la región más afectada, con un salto del 4,3%, seguida por Cuyo con 3,4%. Estos movimientos responden a actualizaciones en cuotas de colegios privados y servicios educativos, que suelen tener ajustes puntuales en determinados meses del año.
En tercer lugar aparece salud, con una variación de 2,4%. El aumento fue bastante parejo en todas las regiones, con picos de 2,7% en el Noreste y 2,6% en Cuyo. El informe señala que los principales motores fueron los medicamentos y los gastos de prepagas, un clásico que cada mes suma presión sobre el índice.
Por último, el rubro de comunicación también mostró un avance significativo: 2,3% en el total nacional. Las subas se dieron de manera homogénea en casi todas las regiones, con valores entre 2,2% y 2,4%. Este ítem refleja los aumentos en telefonía móvil, internet y servicios de conectividad, que se consolidan como gastos fijos cada vez más pesados en la canasta de consumo.
La inflación de agosto golpeó fuerte en la mesa: cebolla, zapallo y banana al tope de las subas
Según el Indec, los alimentos tuvieron un aumento del 1,7% en agosto, igual que el IPC general. Pero lo que más preocupa es que este rubro pega directo en los sectores más vulnerables, que destinan gran parte de sus ingresos a la canasta básica. En lo que va del año, los alimentos acumulan un 22,1%, por encima del promedio general del 21,3%, lo que confirma que comer se volvió cada vez más caro.
Dentro de la lista de productos, los que más se dispararon fueron la cebolla, el zapallo anco, la banana, la papa y la batata. También subieron fuerte los fideos secos, el filet de merluza, las galletitas dulces, el pan francés y la harina de trigo. Son alimentos básicos y de consumo masivo, por lo que su encarecimiento impacta de lleno en el costo de vida cotidiano.
Si bien el dato de agosto marcó un alza del 1,7% en el IPC nacional, la más baja en lo que va de 2026 y muy cerca del mínimo histórico de la gestión libertaria, que había sido 1,6% en junio de 2025, no es el escenario que había imaginado el Gobierno.
La desaceleración se explicó principalmente por la caída de los precios estacionales —como indumentaria y turismo— y por un freno en los alimentos, que suelen ser los más sensibles para el bolsillo. El resultado estuvo en línea con las proyecciones privadas y con el índice de la Ciudad de Buenos Aires, que mostró una variación similar, confirmando que la inflación se movió dentro de lo esperado por el mercado.