La pobreza en la Ciudad de Buenos Aires mostró un retroceso significativo en el tercer trimestre de 2025. Según el último informe del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), la tasa se ubicó en 17,3%, 10,8 puntos porcentuales menos que un año atrás. Es la cuarta baja consecutiva y el mejor registro desde antes del impacto inflacionario de 2024.
En términos absolutos, la cantidad de personas bajo la línea de pobreza pasó de 868.000 a 534.000. Más de 330 mil porteños dejaron esa condición en el último año. Dentro de ese universo, la pobreza no indigente cayó del 17,1% al 12%.
El descenso más pronunciado se dio en la indigencia. La tasa bajó del 11% al 5,3%, un nivel similar al del tercer trimestre de 2019. Actualmente, unas 164.000 personas se encuentran en esa situación extrema.
La mejora también alcanzó a niños, niñas y adolescentes. El 27,1% de los menores de 17 años vive en hogares pobres, lo que representa a unas 190.000 personas. Aunque el número sigue siendo elevado, el indicador cayó con fuerza desde el 42,6% interanual.
De acuerdo con el IDECBA, la clave no estuvo en el mercado laboral, ya que las tasas de empleo y actividad se mantuvieron estables y la desocupación continúa en niveles similares a los de 2024. La explicación pasa por los ingresos. Con una inflación más moderada, los salarios y los ingresos no laborales crecieron por encima de los precios y permitieron recomponer el poder adquisitivo.
El ingreso total familiar promedio alcanzó los $2.417.352, con una suba interanual del 69,3%, muy por encima del IPC porteño. El ingreso per cápita familiar promedió $1.310.427, mientras que los ingresos individuales, laborales y no laborales, subieron más del 73%.
Pese a la mejora general, el informe advierte sobre señales de alerta. Un 11,1% de los hogares permanece en situación vulnerable: superan la canasta básica pero no alcanzan la canasta total. Sumados a los hogares pobres, representan el 22,7% del total y concentran al 28,4% de la población, aunque también mostraron una baja interanual.
La clase media creció y ya reúne al 51,4% de los hogares. Sin embargo, el avance fue mayor en los sectores de mayores ingresos, que aumentaron su participación hasta el 16,1% de los hogares. El resultado fue un incremento de la desigualdad: el coeficiente de Gini subió en todas las mediciones y volvió a reflejar una distribución del ingreso más regresiva.
Por zonas, la pobreza sigue golpeando con más fuerza al sur de la Ciudad y a los hogares con niños, mientras que los hogares con adultos mayores presentan una incidencia menor al promedio general.