Luego de intentos fallidos y con un ambiente explosivo de por medio, el Gobierno finalmente dará marcha atrás con la Ley de Alquileres. Se llegó a un acuerdo en una reunión entre Sergio Massa y el presidente Alberto Fernández.
Luego de intentos fallidos y con un ambiente explosivo de por medio, el Gobierno finalmente dará marcha atrás con la Ley de Alquileres. Se llegó a un acuerdo en una reunión entre Sergio Massa y el presidente Alberto Fernández.
El punto final a esta normativa tiene que ver principalmente con las desorbitantes subas que sufrieron los alquileres desde 2020, año en el que se sancionó la ley.
De acuerdo con lo publicado en Ámbito, en el cónclave que desarrollaron el titular de la cartera económica y el Presidente acordaron que la ley debe cambiar porque generó fastidio tanto para inquilinos como para propietarios, reflejado principalmente en los importes de los alquileres.
A pesar de varios intentos de cambios y reformulación, las cifras son ineludibles y marcan que los alquileres sufrieron aumentos que rondan el 250% en tres años. Esto, potenciado por la alta inflación, las débiles paritarias y también el casi nulo acceso al crédito hipotecario.
En la actualidad, el mercado inmobiliario está signado por una muy poca oferta contra una altísima demanda, produciendo que las pocas propiedades disponibles se ofrezcan en valores totalmente desmedidos.
La ley de alquileres introdujo dos cambios sustanciales: el aumento anual regulado por la inflación y la evolución de los salarios y un contrato de tres años de duración. Al tanto de la explosiva situación, en el Congreso se han ingresado por lo menos 30 proyectos para modificar o derogar la ley, pero ninguno avanzó.
Todavía resta el anuncio oficial y la definición de estos nuevos lineamientos para regular el acceso a la vivienda en el país.