Pese a que el Gobierno habla de una recuperación económica y el comienzo de los "brotes verdes" el consumo masivo parece no verse reflejado ya que volvió a caer en junio (-2,4% contra mayo y -2,7% vs junio de 2025) y encadenó su sexta baja consecutiva a nivel interanual, acumulando una merma de 2.9% en el primer semestre.
El trabajo de la consultora Scentia marca que los rubros más afectados fueron los supermercados en cadena, mayoristas y autoservicios, mientras que uno solo se diferenció del resto: el e-commerce, que se disparó un 41% a nivel interanual y mostró un alza de 0,5% en la medición mensual.
El detalle de la baja del consumo marca que la contracción en supermercados de cadena, en comparación con el mismo mes del año pasado, fue del -2,6%, acumulando una disminución de venta del 4,6% en el primer semestre del año.
Por su parte, en los autoservicios independientes, el consumo cayó 1,9% en junio frente al mes previo. En su medición interanual, la disminución fue del 1,6%. En ambos casos, se trata de canales con alta incidencia en el consumo diario.
Los números en rojo también se reflejaron en el canal de venta mayorista, que acumuló en junio una caída de ventas de 3,8% entre enero y junio, en línea con la tendencia general de retracción del consumo.
También cayó un 2,3% el consumo en almacenes y kioscos (K+T), mientras que en farmacias se observó casi una estabilidad de un año a otro (-0,3%). La excepción la arrojaron las ventas por el canal del e-commerce, que se dispararon un 34,8%.
En este último segmento se destacaron las subas en las ventas de alimentos (+48,8%), bebidas alcohólicas (+37,7%) y productos de desayuno y merienda (+34,4%).
Dato alarmante: cayó un 60% el consumo de pan y un 80% el de facturas durante el gobierno de Milei
El consumo de productos panificados atraviesa uno de sus peores momentos de los últimos años. Según datos del presidente de la Federación de Panaderos de Merlo y referente de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), Martín Pinto, durante el gobierno de Javier Milei la compra de pan tradicional cayó entre un 50% y un 60%, mientras que las ventas de facturas y productos de pastelería registraron un desplome cercano al 80%.
Desde el sector explican que el deterioro del poder adquisitivo modificó por completo los hábitos de consumo. Si antes era habitual comprar un kilo de pan, hoy la mayoría de los clientes adquiere únicamente lo que puede pagar en el momento.
La modalidad de compra pasó a ser completamente fraccionada: muchos consumidores llevan una o dos flautas para el día, en lugar de abastecerse para toda la familia.
Otro de los datos que más preocupa al sector es la desaparición de uno de sus principales clientes históricos: los jubilados. "La mayor clientela que perdimos en nuestro negocio son los jubilados, que con esta crisis dejaron de comer pan porque priorizan la compra de remedios", explicó Pinto.
El panorama también se refleja en la actividad de las panaderías. De acuerdo con la entidad, numerosos comercios trabajan apenas al 50% de su capacidad debido a la caída de las ventas y al incremento de los costos de producción, especialmente por las tarifas de los servicios públicos y el precio de la harina.
El dirigente agregó que la crisis también se refleja en un fenómeno cada vez más frecuente: personas que esperan el remanente de la producción de la tarde para solicitar alimentos, en lugar de comprarlos. "Hoy viene más gente a pedir que a comprar", señalò.