El impuesto a las ganancias es uno de los gravámenes más importantes de la Argentina, ya que funciona como una inyección de liquidez fundamental para la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Por esa razón, y a pesar de que muchos candidatos y funcionarios en actividad prometieron derogarla, se mantiene vigente hace más de 90 años (fue implementada por primera vez en 1932, bajo la presidencia de facto de José Félix Uriburu).
Qué dice la ley de impuesto a las ganancias
Técnicamente, la Ley del Impuesto a las Ganancias determina el gravamen sobre las ganancias obtenidas, tanto por personas físicas como jurídicas, en toda la Argentina. La legislación también habilita múltiples alícuotas que varían según el contribuyente y el tipo de ganancia.
De este modo, toda aquella persona física que supere determinado monto establecido por el Estado deberá tributar un porcentaje que difiere según las categorías a las que pertenecen los contribuyentes y sus respectivas familias. Por otra parte, las personas jurídicas deberán tributar el impuesto sobre su renta obtenida en un ejercicio fiscal correspondiente.
Por caso, el Artículo 1° de la ley determina: "Todas las ganancias obtenidas por personas humanas, jurídicas o demás sujetos indicados en esta ley, quedan alcanzados por el impuesto de emergencia previsto en esta norma". Y añade: "Las sucesiones indivisas son contribuyentes conforme lo establecido en el artículo 33".
Cuáles son las ganancias brutas y netas
Las ganancias de las personas, tanto físicas como jurídicas, se dividen en brutas y netas. Estos conceptos se utilizan en el ámbito financiero y contable para medir la rentabilidad de una empresa o actividad económica.
De esta forma, las ganancias brutas son el total de ingresos generados por una persona a cambio de sus bienes o servicios. Este monto refleja un número previo a la deducción de los costos y los gastos de producción.
Por el contrario, las ganancias netas reflejan el monto final, habiéndole restado los costos y los gastos asociados a la actividad o a la empresa. Es el beneficio económico final.