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Vibra la NBA con un nuevo duelo LeBron-Curry, las estrellas que nacieron en el mismo hospital y con el mismo obstetra

Fue en el Summa Akron City Hospital, con cuatro años de diferencia. Crecieron en distintas ciudades, pero el destino los cruzó seguido.

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  • Akron no es una gran urbe de Estados Unidos. Ubicada en el condado de Summit, en el estado de Ohio, puntualmente a 55 kilómetros de Cleveland y con una población cercana a los 270.000 habitantes –-, se hizo muy conocida como la Ciudad Mundial del Caucho, por haberse diseñado allí los primeros neumáticos hace dos siglos y luego haberse asentado las sedes de dos prestigiosas empresas el rubro, como Goodyear y Firestone. En la actualidad, más todavía por estas horas, es mundialmente famosa por ser la cuna de LeBron James y Stephen Curry.

    ¿Qué posibilidad hay en este mundo que dos de los mejores 10 jugadores de la historia de un deporte hayan nacido en el misma ciudad, cuando realmente no es una grande? Menos chances aún si esto suceda en el mismo centro de salud (el Summa Akron City Hospital en este caso), en el mismo piso y con el mismo obstetra, con apenas con 39 meses de diferencia? 0.000001%. En realidad, un porcentaje que sólo existe porque conocemos la respuesta final y alguna chance tenemos que dar...

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    El Summa Akron City Hospital.

    Pero así son las vueltas del destino, una rueda que sigue girando y que permite que, décadas después, los Pibes de Akron se sigan cruzando. Hace poco más de un año, en febrero del 2022, ambos regresaron a sus raíces, como superestrellas de la NBA. Los dos volvieron a Cleveland con el circo más brillante del mundo y, vaya casualidad (en realidad, causalidad), terminaron siendo los grandes protagonistas de la nueva edición del All Star. Y ahora, en 2023, ambos se miden nuevamente en una apasionante serie de playoffs. Nada menos que las dos figuras que han dominado la competencia en la última década, con Curry ganando cuatro anillos (2015, 2017, 2018 y 2022) y LeBron logrando otros cuatro (2012, 2013, 2016 y 2020). Dos estrellas distintas, con características casi opuestas, que han tenido duelos épicos en cuatro finales distintas. Con James promediando 33 puntos, 48% de campo, 11.5 rebotes y 9.3 asistencias y Steph alcanzando los 25.4 tantos, 40% triples, 6.3 pases gol y 5.9 recobres. Una bestialidad lo de ambos, escribiendo sus nombres a fuego en esta nueva era de la NBA.

    Ahora se medirán nuevamente en un improbable Warriors-Lakers. Le podemos decir así porque tal vez algunos esperaban un Grizzlies-Kings, los equipos que habían hecho una mejor campaña y tenían ventaja de localía en los choques de primera ronda. Pero, claro, del otro lado estaba la experiencia, el oficio, la grandeza... Y eso, en postemporada, no se compra. Se tiene o no. A LeBron, por caso, le hablaron de más. Dillon Brooks, el cascarrabias de Memphis, dijo que estaba viejo, que no lo respetaba... James decidió hablar en la cancha y en el último partido lo eliminó sacándole 40 puntos para el 4-2 final. Curry hizo lo mismo, logrando este domingo un nuevo récord: más puntos en un Juego 7 de la historia. Nada menos que 50 y de visitante. Otra exhibición para que el campeón siguiera vivo, luego de haber arrancado perdiendo la serie por 2-0 ante Sacramento.

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    Ambos tendrán su ayuda en esta serie que comenzará el martes, en el Chase Center de San Francisco. Por el lado de los Lakers, el Rey sigue tirando del carro, a su edad, promediando 22.2 puntos, 11.2 rebotes, 5.2 asistencias, 1.3 tapa y 1 robo por juego en estos playoffs. Una locura para tratarse de alguien de 38 años. Claro, no decide partidos por si solo, como antes, pero colabora mucho. Por suerte, encontró la mejor colaboración, desde febrero, cuando la gerencia cambió la mitad del equipo antes que se terminara de derrumbar una temporada que venía muy torcida. Anthony Davis ha vuelto a ser su gran ladero, con 20.7 puntos, 13.8 rebotes y 4.3 tapones, pero la llegada de D’Angelo Russel resultó esencial, siendo una mayor amenaza perimetral (16.7 puntos, 37% triples y 5.8 pases gol). Austin Reaves (16.5, 5 asistencias y 5.3 recobres) y el japonés Hachimura (14.5 y 4.7 rebotes) han sido los factor X del equipo. Lo del campeón ha sido más previsible.

    Curry, a los 35 años, mantiene el altísimo nivel que lo ratifica como de lo mejor del mundo: 33.7 puntos, 38% triples, 4.9 asistencias y 4.9 rebotes. Sigue vigente el Big 3 histórico que conforma con Klay Thompson (tirador excelso que, a los 33 y tras lesiones graves, sigue siendo clave: 20.6 puntos con 36% triples) y Draymond Green (9.5 tantos, 8 pases gol y 6.2 recobres). El talentoso anotador Jordan Poole, el obrero de lujo Kevoon Looney y el equilibrio que le da Andrew Wiggins completan el panorama general de un equipo que arranca como favorito.

    El mundo estará pendiente del nuevo duelo, ni hablar Akron, la ciudad que primero vio nacer a LeBron, cuatro años antes, el 30 de diciembre de 1984. Lo tuvo Gloria, ya sin la presencia del padre biológico. Anthony McClelland, una figura del básquet callejero cuyo talento, aseguran, fue superado por su adicción alcohol y una clara tendencia a la delincuencia que lo hizo pasar buena parte de su vida en la cárcel, había decidido abandonarlos para cuando ella entró al hospital. Fue duro para él. Y para Gloria, quien se convirtió en madre a los 16 años, cuando ni siquiera había terminado el secundario. Una situación difícil que no mejoró cuando, pocos años después, se puso de novio con Eddie Jackson, un muchacho a quien el niño LeBron le había tomado cariño hasta que terminó en prisión por tráfico de cocaína…

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    Gloria vivía de la pensión de desempleo y el dinero no les alcanzaba ni para alquilar un modesto departamento. Se la pasaban mudándose a distintos lugares que le prestaban amigos. Un problema de alojamiento que tuvo su punto álgido durante 1993, cuando ella y su hijo debieron mudarse cinco veces en tres meses mientras ella esperaba en una lista de espera de casas subsidiadas por el estado. LeBron dormía en un colchón en el piso, vivía con miedo de que su madre no volviera –cuando salía de noche-, se la pasaba jugando a los videos juegos y no le gustaba ir a la escuela. En ese año, se ausentó en 82 de los 160 días de colegio.

    Dos salvadores

    LeBron tuvo dos salvadores para evitar el mal camino. El primero fue el deporte: fútbol americano hasta los nueve años y luego el básquet. Primero se lo llevó a vivir su entrenador de football y luego Frank Walker, el coach que siguió y padre de su amigo Frankie. Con Gloria acordaron que LeBron viviría de lunes a viernes con la familia y los finde volvería con ella. En esa casa, James entendió las diferencias y lo que necesitaba para su vida. “Me hacían levantar bien temprano cada día e ir a la escuela. A veces no quería, como antes, pero en lo de los Walker no había elección. Además, ser parte de una familia, con una madre pero también con un padre y hermanos, resultó una experiencia increíble, muy especial, a una edad que lo necesitaba. Me abrió los ojos para ser quien soy hoy, para comportarme de la manera que lo hago actualmente”, admitió el Rey, quien encontró en esa casa el ambiente ideal para hacer la valiosa transición de niño a adolescente.

    Así fue su crecimiento en Akron, lugar donde siempre volvió –jugara o no- y con el que tiene un enorme compromiso. En 2005, junto a su esposa, LBJ fundó “Familia LeBron James”, que ha tenido una activa ayuda social enfocada en los niños y adolescentes. A lo largo de su carrera, ha realizado donaciones millonarias a diversas asociaciones, siempre apuntando a generar un verdadero cambio social para niños (y sus familias) desde la educación pública, para que los niños puedan alcanzar sus objetivos y así devolver, ya de grandes, a la comunidad, como él hace desde hace años.

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    Le Bron y Curry, otra vez cara a cara.

    "Prometí nunca olvidarme de dónde vengo y ése es mi camino", aclaró quien popularizó una frase (“just a kid from Akron”) que vislumbra que, en definitiva, pese a ser quien es hoy, sigue siendo un chico normal de Akron. Hace tres años siguió, fundando la escuela “I Promise”, a la cual asistenniños que, por razones económicas o sociales, no tienen acceso a una educación de calidad y necesitan trabajar en sus traumas y carencias emocionales y/o académicas. LeBron fue el principal donante del establecimiento, haciéndose cargo de los gastos que no cubría el sistema de escuelas públicas del estado. “Este es el principal logro de mi carrera. Siempre quise devolver a mi ciudad y empujar para que los niños tengan oportunidades, un impulso para encontrar su pasión”, declaró quien logró ampliar el cupo a 1.000 estudiantes. LeBron trabaja en los hechos y en el mensaje. Por eso, aprovechando que fundó una productora de contenidos, generó una serie documental con ese nombre (I Promise School) para reflejar el objetivo de la escuela y los problemas a los que enfrentan muchos niños afroamericanos dentro de un sistema educativo con severas fallas. El producto busca transmitir cómo los niños y sus historias son ejemplos de cómo el trauma de la pobreza en USA crea problemas de conducta que impiden el aprendizaje y a través de avanzar en la serie se pueden entender las conductas de muchos de ellos.

    Una historia distinta

    La historia de Curry con Akron es distinta. Básicamente porque el base no creció en la región. Su padre Dell, gran tirador de los años 80 y 90, jugaba para los Cavs de Cleveland cuando Sonya, su mujer, dio a luz a Steph, el 14 de marzo, justamente en aquel hospital que ya debería ser Patrimonio de la Humanidad… Era la segunda temporada de Del en la NBA, pero pese a jugar muy bien, no siguió y firmó con los flamantes Hornets de Charlotte, donde se afianzaría como uno de los mejores lanzadores de la competencia, cerrando su carrera profesional a los 37 años, luego de 16 temporadas en la NBA –casi 1100 partidos- y con valiosos promedios de 11.7 puntos y 40% en triples.

    Steph vivió apenas meses en el lugar y apenas estuvo algunas horas en Akron. Junto a su hermano Seth, otro de los tantos grandes tiradores que hoy tiene la NBA, el Chef creció en Charlotte, ciudad del estado de North Carolina ubicada a casi 800 kilómetros de la casa de LeBron, y en otra condición totalmente distinta, siendo el hijo de un deportista millonario –Dell embolsó 20 millones en su carrera-.

    Está claro por qué en la región nunca lo tomaron como un hijo pródigo. Para peor, la historia quiso que el mayor de los Curry debiera enfrentarse a los Cavs en cuatro finales, todas consecutivas y dejando a la ciudad sin tres títulos, en todas batallas muy recordadas por la rivalidad que se generó. Queriendo o no, pese a nacer ahí, era la némesis.

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    Se medirán nuevamente en un Warriors-Lakers que parecía improbable.

    Por eso, cuando volvió para el All Star 2022, los hinchas no lo trataron bien al comienzo, aunque al final de aquel domingo terminaron rindiéndose a sus pies. O a sus manos, en realidad, luego de verlo dar un nuevo show, en este caso con 16 triples –récord histórico para un All Star Game- y 50 puntos. Números que sirvieron para que Curry hiciera una donación a un distrito escolar de Cleveland. El mejor lanzador de la historia había anunciado antes del juego que donaría 1000 dólares por cada punto y 3000 por cada triple anotado. Buena suerte para los chicos de ese distrito, que gozarán de las mejoras en programas educativos que permitirán los 98.000 dólares que Steph transferirá… ¿De película todo, no? Dicen que la NBA está guionada y aquella vez volvimos a tener otra muestra gratis…

    También tuvo que ver la actitud de LeBron, siempre intentando unir y no dividir. Impresionó el festejo de ambos cuando terminó el partido, sobre todo porque un triunfo en un All Star tiene poca y nada importancia para una superestrella. Pero quizá las ganas de jugar –y ganar juntos-, cómo fue el final, lo bien que jugaron ambos y el estar los dos en Cleveland resultaron los condimentos para ese fuerte abrazo, con el clásico “yeahhh” y algunas palabras que se escaparon a los gritos. “Steph es de otro planeta. Tiene una ametralladora automática conectada al brazo. Siempre que tira pensás que la va a meter y nueve de cada diez veces sucede eso. Este chico de Akron es muy bueno”, tiró James en conferencia de prensa. Y no fue casualidad que dijera Akron.

    En realidad, es su ciudad, no la de Curry, pero el Rey siempre suma. No le interesa que la gloria sea sólo para él. Ya sabe lo que hizo y lo que tiene, en especial el amor incondicional de los ciudadanos de Cleveland, luego de todo lo que vivieron en esta relación que tuvo sus idas y vueltas. Recordemos que, luego de su infancia y adolescencia en la ciudad, donde saltó a la fama nacional –y a la NBA-, sin pasar por la universidad, LeBron tuvo la suerte de ser elegido en el draft por los Cavs, pero en 2010, tras llegar a una final, le rompió el corazón a cada fan al decidir no renovar e irse a Miami. Pero, luego de conseguir dos anillos en el Heat, James regresó y, tras perder una definición más (2015), logró un título inolvidable, en 2016. Por ser el primero nacional en 52 años para ciudad y por cómo y contra el rival que fue. Cleveland perdía 3-1 ante un super equipo que se recuerda como uno de los dos mejores de siempre (los Warriors) y terminó ganando 4-3. La final más increíble de la historia.

    Justo enfrente estaba Curry, que la venía rompiendo pero terminó colapsando, sin poder frenar ese vendaval que fue LeBron, un hombre en una misión que en aquella final promedió 29.7 puntos, 49% de campo, 11.3 rebotes, 8.9 asistencias, 2.6 robos y 2.3 tapas. Una de las actuaciones más impactantes de la historia, en el mayor escenario posible.

    Steph, casi siempre, ha estado en la vereda de enfrente. Casi nunca jugaron juntos, salvo en All Stars, y demasiadas veces se midieron, generando rivalidad –más de la prensa y los hinchas que propia-, sobre todo a partir de que estamos hablando de tal vez los dos mejores de esta nueva generación que tomó el testigo luego de los retiros de aquellas míticas figuras que, comenzando por Jordan, estuvieron dándole brillo a esta edición, como parte de los festejos por los 75 años de la NBA.

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    Desde aquel nacimiento, ambos han tenido los destinos cruzados.

    Respeto y admiración

    Pero ellos no “compraron” esa rivalidad... Se admiran y respetan. Al extremo. Por eso, en aquel Al Star 2022, se los vio juntos en varios momentos. Desde la salida a la cancha hasta el himno, uno al lado del otro, también charlando y riendo en la previa del partido y en las prácticas de tiro. Hoy LeBron ya no está en los Cavs, aunque en aquellos días dijo que “la puerta no está cerrada” -¿volverá para jugar ahí con su hijo Bronny?-. En 2018 decidió dejar Cleveland, otra vez, para intentar devolver la gloria a los Lakers –lo logró, con el título del 2020- y potenciar su marketing y diversas unidades de negocio en Los Angeles.

    También es lógico que ambos tengan una relación distinta con la ciudad. LeBron es el hijo pródigo, el máximo ídolo de la historia, el chico que retornó y le devolvió la gloria (mítico título en 2016), por eso durante aquel fin de semana hubo ovaciones constantes para él. Con un final digno de Hollywood gracias a esa conversión -un triplazo con marca- que le dio el nuevo triunfo a su equipo y generó el efusivo festejo nada menos que con el otro pibe de la ciudad, al que tantas veces enfrentó y tantos millones –también en Ohio- querían ver jugando juntos. Steph, claro, también se llevó su buena porción del protagonismo en la noche del domingo. Básicamente, por ser el basquetbolista revolucionario que es. Y por la actitud que tuvo, en la cancha y luego del partido, en las redes. “Saludos a Cleveland por los abucheos... Y por darme amor después... Fue un increíble fin semana que terminó con LeBron y su tiro ganador. Hay algo en el agua de Akron… Ganar este trofeo en mi ciudad natal es increíble. Estoy honrado", finalizó, volviendo al inicio, a las raíces.

    Está claro que, desde aquel nacimiento, ambos han tenido los destinos cruzados y, desde este martes, volveremos a verlo, en una nueva serie de playoffs. Pero, en el fondo, siempre serán los Chicos de Akron. Una ciudad que hoy es mundialmente conocida por haber sido la cuna de dos de los más importantes jugadores de la historia del básquet.

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