El arquero Orlando Gill, quien actualmente juega en San Lorenzo y representa a la selección de Paraguay, fue distinguido de manera oficial por la FIFA al ser incluido en el once ideal de las revelaciones del Mundial 2026. Este importante reconocimiento de la entidad madre del fútbol internacional se dio a conocer inmediatamente después de la gran final celebrada en Nueva Jersey, donde España se alzó con el título tras vencer a la Selección argentina.
A sus 26 años, el guardameta del conjunto de Boedo logró irrumpir con fuerza en el plano internacional y pasó de tener un perfil sumamente bajo a comandar los registros técnicos del torneo en su posición. A lo largo de la fase inicial, el futbolista guaraní cosechó una altísima puntuación promedio de 8,26, logró sostener su valla invicta en dos compromisos y culminó la cita norteamericana como el máximo atajador de la competencia, acumulando un total de 28 intervenciones clave.
Este notable desempeño no solo posicionó a Orlando Gill en la discusión directa por el Guante de Oro de la Copa del Mundo, sino que además encendió las alarmas de los principales gigantes europeos, habiendo despertado un firme interés por parte del poderoso Bayern Múnich de Alemania. Entre sus momentos más icónicos en el certamen, se destacó principalmente su brillante y heroica producción durante la tanda de penales en la que su seleccionado eliminó al combinado de Alemania en la instancia de los 16avos de final.
El equipo ideal de las revelaciones del Mundial 2026
La FIFA dio a conocer de manera oficial la prestigiosa formación de las jóvenes promesas que descollaron en el certamen norteamericano, conformando una alineación repleta de talentos emergentes. En la línea defensiva, la estructura se apoyó en el británico Nico O’Reilly, pieza del Manchester City que ostentó un asombroso 90% de efectividad en sus entregas, y en el español Pau Cubarsí. El central del FC Barcelona fue distinguido con el premio al Mejor Joven de la competencia tras erigirse como el pilar indiscutido de la Selección de España que se coronó campeona del mundo.
La retaguardia también incluyó a una de las sorpresas más impactantes del campeonato: el caboverdiano Lopes Cabral, futbolista del Trabzonspor. Más allá de su solvencia y solidez en la marca, el defensor africano se grabó en la retina de todos los futboleros al convertirle un verdadero golazo a la Selección argentina, una obra de arte que fue calificada de inmediato por los especialistas como una de las mejores anotaciones de toda la Copa del Mundo.
Por su parte, la zona media del campo de juego quedó conformada por una camada de futbolistas creativos que ya se encuentran bajo el radar de los clubes más poderosos del Viejo Continente. En este sector clave de la cancha sobresalieron las descollantes producciones del colombiano Gustavo Puerta (Racing de Santander), el sueco Lucas Bergvall (Tottenham), el marroquí Ayyoub Bouaddi (Lille) y el mexicano Gilberto Mora (Xolos de Tijuana), quienes manejaron los hilos y los ritmos de sus respectivos seleccionados.
Finalmente, el tridente de ataque elegido por la entidad madre del fútbol internacional derrochó jerarquía, gol y velocidad en los últimos metros. La delantera estelar estuvo integrada por el noruego Antonio Nusa (RB Leipzig), el marfileño Yan Diomande, quien selló su millonario traspaso al PSG tras el Mundial, y el suizo Johan Manzambi (Friburgo), quien logró registrar tres gritos sagrados y dos asistencias claves a pesar de haber lidiado con una lesión, logrando así dar el gran salto de su carrera al ser transferido al Aston Villa.