ver más

¿Qué le pasa a River? Un conjunto con dos caras y los nuevos desafíos de Demichelis

El DT deberá formar un nuevo equipo, por la baja de Beltrán, las lesiones y los refuerzos. Deberá solucionar tres preocupaciones: la defensa, la pelota parada y el nivel de visitante.

  • + Seguir en
  • El fútbol es así. O el deporte es así. Y más en países pasionales como la Argentina. A veces todo lo bueno que venís haciendo parece derrumbarse. Por un resultado. O dos. O tres. Por algunas situaciones, tal vez fortuitas, tal vez por errores… Y, de repente, todo lo bueno que venías haciendo queda en un segundo plano y los problemas y falencias quedan en primero, preocupando incluso en exceso.

    Algo así le está pasando a River, que pasó en un par de semanas de ser el gran equipo argentino, el campeón, el que más chances tenía de avanzar en la Libertadores, a ser uno más endeble, sin tanto fútbol y con apenas un torneo por jugar, ya eliminado del principal objetivo del año y de la Copa Argentina, con su archirrival, hasta hace poco cascoteado por casi todos, con chances de meterse en semifinales de la Copa. En esta nota intentaremos desgranar qué pasó en estas semanas, si realmente el presente es preocupante, si Demichelis cometió tantos errores y si los cambios de nombres, por ventas, lesiones y compras, hacen que el DT deba formar un nuevo equipo, con qué prioridades.

    Martín Demichelis

    Un conjunto con dos caras que presenta nuevos desafíos a Demichelis.

    Por lo pronto hay que decir que una cosa no quita la otra… Por un lado, River desfiló en el torneo local porque jugó realmente muy bien, especialmente de local, marcando claras diferencias. Pero eso no genera que la historia haya sido distinta en la Copa, donde los pocos problemas que el torneo local expuso se agrandaron, básicamente porque los cometió más seguido, ante rivales de mayor jerarquía y en una competencia superior, que no perdona. River no hizo una buena copa, por más que haya estado a punto de pasar a cuartos y haya tenido un peor sorteo que otros de los conjuntos nacionales. Jugó mal de visitante (1-3 en La Paz, 1-5 en Río, 1-1 en Lima que pudo ser peor y 1-2 en Porto Alegre) y le anotaron demasiado goles. Salvo ante Fluminense en casa, donde hizo un partido muy serio y completo, en el resto sufrió en todos, incluso con los peruanos en casa. Le anotaron 14 goles en ocho partidos. Una locura para un equipo que quería ser campeón…

    En la Copa se vieron dos problemas que, por estos días, se acrecentaron y definitivamente se convirtieron en un karma/preocupación: su bajón de nivel como visitante y los goles recibidos de pelota parada. Lo primero le había pasado en el torneo local, pero lo había disimulado mejor, con triunfos básicamente. Pero no había jugado bien en Lanús, Tigre y Newell’s pese a la victoria, tampoco en Tucumán y mucho menos en casa de Vélez, en Córdoba ante Talleres y Belgrano o en Barracas Central, todas derrotas. De hecho, al día de hoy ha ganado apenas 1 de los últimos 12 en esa condición. Mucho tiene que ver lo que lo dejó afuera de la copa: los goles a balón detenido. Los tres en la serie ante Inter. Dos ante Argentinos en la última derrota y el de Barracas Central en el 1-5 del domingo último. En total, seis de los últimos siete por esa vía. Demasiado.

    Enzo Pérez con Barracas Central

    Enzo Pérez no está al nivel de otros años.

    Ambas situaciones deberían preocupar a Micho, aunque ambas son subsanables. En la segunda se necesita más concentración y agresividad, más allá de que algunos crean que debería dejar la marca en zona y pasar a la individual. O a una mixta. Siempre con el objetivo de lograr un mayor compromiso individual de los defensores. Está claro que, por elección de jugadores, siempre priorizando la velocidad y la técnica, hace años que River presenta equipos de baja estatura. Pero esa realidad, si bien puede condicionar, no alcanzar para ser excusa real. Uno puede defender bien no siendo tan alto. Con oficio, mañas y concentración, básicamente. Esto es algo que el equipo debe solucionar o, al menos, minimizar antes que se convierta en un flagelo futbolístico y emocional.

    Lo segundo también tiene que ver con una postura, con lo actitudinal. Está claro que conjunto se siente muy cómodo en el Monumental, un dato que se observa en la racha de 16 triunfos seguidos en casa, durante seis meses y un día, una seguidilla que batió un récord del club que databa del amateurismo, de hace 114 años (1907-1909). Su localía, apoyada por 86.000 almas que arman una fiesta en cada partido, es muy poderosa y se suma el césped del campo, algo no menor… Tiene una grama distinta y una calidad especial, digna de Europa, que hace que la pelota corra mucho más rápido que en otras canchas y tanto el equipo de Miche se sienta más cómodo como que el rival le cueste hacer pie, por no estar acostumbrado a este billar nacional… La pelota vuela y el equipo también. Más porque se decide regar la cancha antes de que comience el partido y arranque el segundo tiempo. El ritmo es otro y eso le conviene a River.

    River contra Argentinos

    Diferente es lo que pasa de visitante, donde el rival le presenta otro campo de juego, menos veloz, y al equipo le cuesta fluir, atacar, usar la velocidad y técnica de sus jugadores en función ofensiva. Afuera el equipo juega a una marcha menos. O a dos. Y, cuando River no es River, a veces se olvida de batallar. O de defender. El fútbol tiene dos facetas y el Millonario, en ocasiones, pareciera que quiere hacer solo la primera y no tiene la concentración y disciplina en esa tarea. Ya le había pasado en el último semestre de Gallardo, cuando recibió muchos goles, y ahora le vuelve a suceder con el nuevo DT. Todo un tema que debe abordar con seriedad y determinación.

    Tema 3: la defensa. Si bien es cierto que el problema es colectivo, el equipo volvió a sufrir de endeblez en la zona, en gran parte porque sigue sin encontrar una defensa, sobre todo una dupla central, que sumen solidez. Leandro González Pirez fue el mejor del semestre, firme de arriba y abajo, más allá de algún error puntual, pero le costó afianzar un dúo. Hubo algunos buenos partidos de Paulo Diaz, pero algunas desconcentraciones y hasta canchereadas le han costado al equipo. Mammana tampoco demostró solidez luego de una lesión que lo sacó en su mejor momento y los primeros dos partidos de Funes Mori, no tan buenos, no sirven una sentencia. David Martínez recién está volviendo de un parate prolongado por lesión, pero hablamos de otro 6 que tiene técnica y muy buena salida pero también ciertos problemas defensivos, de arriba y en el cuerpo a cuerpo. Por último está el chico Boselli, que fue comprado más pensando en el futuro a mediano plazo, pero quienes lo vieron en la Sub 20 uruguaya y en su equipo charrúa aseguran que tiene las características y la personalidad para poder ser una opción en breve como N° 2.

    Por lo pronto, River necesita imperiosamente encontrar una zaga confiable. Tanto como un lateral derecho que ostente un nivel similar al de Enzo Díaz, una garantía. Casco era un intocable hasta hace seis meses. Llegó Enzo Díaz, le sacó el lateral izquierda y a Milton le quedó el derecho. Tiene oficio, experiencia y calidad, pero en ese costado no ha sido lo mismo, incluso en la precisión -su fuerte- y han vuelto algunos fantasmas defensivos del pasado. Herrera no ha podido ganarse en el puesto ni siquiera ante el bajón de Milton, Rojas se fue a Tigre -podía haber sido una alternativa, tras muy buenos momentos de 4 con Gallardo- y el experimento de Santi Simón en este puesto no parece que vaya a ser la solución. Todo un tema la defensa, como la pelota parada y el nivel de visitante, aunque está claro que el torneo local permite tener paciencia e ir de a poco. Al menos hasta que llegue el clásico con Boca, el 1° de octubre.

    Argentinos River

    La pelota parada y el nivel de visitante, temas a corregir.

    Por último no es menor que se han dado cambios importantes en el plantel, lo que puede desembocar en un nuevo River. En nombres y en el rendimiento lo fue en los dos primeros partidos de este semestre. Si bien es temerario dar sentencias a esta altura, está claro que no jugó bien en cancha de Argentinos, sobre todo en el segundo tiempo, y tampoco conformó a los más exigentes pese al 5-1 ante Barracas. No tiene la fluidez y volumen de juego de antes y sigue con desacoples defensivos, sobre todo cada vez que cae un centro al área. Barracas, por caso, le manejó un rato la pelota y tuvo dos veces el 2-2, incluso con uno menos.

    La baja -por un mes y medio- de Aliendro es sensible, Enzo Pérez sigue sin dar su mejor versión, Kranevitter todavía no permite pensar que será el Pacman de antes, un Palavecino ahora titular lucha por recuperar su nivel, Lanzini recién empieza a tener rodaje en su regreso tras varios meses sin continuidad y Borja intenta, sin suerte, hacer olvidar algo de lo que hacía Beltrán. Es un nuevo River el que Demichelis está armando y para eso necesita tiempo. Y resultados, claro, en el mientras tanto.

    Uno cree que, cuando vuelva, Aliendro puede ser el 5, a futuro, si Enzo y Krane no levantan. Ya lo hizo antes y sorprendió. Con el siempre brillante De la Cruz a su lado, a riesgo de desperdiciarlo al tenerlo más lejos del arco. Daría la sensación que el DT debe elegir entre Nacho -y sus excelsas pinceladas de talento- y Lanzini, que está claro que es distinto. Tienen características diferentes y habrá que ver si Demichelis se anima a juntarlos. Al mito Martínez -O el Pity-, en tanto, habrá que contarlo recién a partir de fines de octubre, hoy no entra en la ecuación, le falta para estar a la orden del coach.

    Por lo pronto, el DT tiene mucho por decidir. La gran incógnita, como le pasó ante Inter, será si romperá el esquema de cinco volantes que tantos resultados le dio a su ciclo. Beltrán permitía el éxito del sistema porque, siendo una verdadera fiera, hacía todo: rebotaba bien, aguantaba, giraba, hacía goles. Mostraba una combinación de potencia, técnica y goles que recordaban a Julián Alvarez. Borja está lejos de ser el Vikingo. Es un 9-9, que baja poco y rebota bastante mal. No lo siente ni lo hace bien, al menos por ahora. Es más de área, de los últimos 20 metros. Entonces, ahí, a su lado, necesitará más compañía. Beltrán se bancaba no tenerla y daba aire para que lleguen los volantes. Eso, con Borja, imposible.

    Martín Demichelis

    Demichelis deberá formar un nuevo equipo.

    En ese caso se impone jugar con alguien que lo acompañe y ahí hay dos opciones que empiezan a cobrar fuerza. Por un lado, Solari, que viene en levantada, desequilibra, tira centros y hasta hace goles. Supo armar combinaciones con Borja en partidos pasados y le dio asistencias. Hace semanas que Solari pide pista, ¿se la dará Micho a riesgo de romper el River de los volantes? Por el otro asoma Colidio, que en los tres partidos que entró demostró tener cositas muy interesantes. Delantero fino, con velocidad, que algunos hinchas ya se atreven a comparar con Matías Suárez. Uno de los interesantes refuerzos que la dirigencia consiguió buscando tapar huecos y reforzar al plantel, ya pensando en la Copa del 2024, el gran objetivo.

    Tiene trabajo Micho. Lo que consiguió en el primer semestre fue muy bueno, sobre todo teniendo en cuenta que lo hizo luego del ciclo más exitoso de la historia. Pero debe reaccionar ante los errores como DT -moderar declaraciones y corregir bien durante juegos sin descomponer al equipo y acertar en los mano a mano, donde falló más- y darle forma a este nuevo River, con piezas de características distintas, la baja de Beltrán y héroes que deberá evaluar de acá a diciembre -Enzo Pérez, Armani y Casco-. Así es River. Nada fácil. La exigencia no se detiene, aunque salgas campeón y hasta parezca cruel. Es día a día. Una postura que baja de las tribunas y lo ha empujador ser un gigante mundial.

    TEMAS RELACIONADOS

    últimas noticias

    Nuevo papelón de la diputada Juliana Santillán: aseguró que se reunió con "el embajador de Checoslovaquia"

    Hace 7 minutos

    Polémica en Gran Hermano porque una participante rompió el aislamiento: ¿habrá expulsión?

    Hace 31 minutos

    El crudo relato del encargado de la escuela de Santa Fe con el agresor: "Me dijo 'vine a cazar'"

    Hace 41 minutos

    Tras la reunión con Caputo, mayoristas rechazan la paritaria y advierten sobre el impacto

    Hace 1 hora

    Cada vez más complicado, Adorni se reúne con Milei en la Quinta de Olivos

    Hace 1 hora