A 25 años del histórico triunfo de Boca sobre Real Madrid: el día que el Xeneize tocó el cielo con las manos en Japón

Un cuarto de siglo después permanece imborrable la legendaria noche en Tokio, en una de las victorias más importantes de la historia xeneize, con los dos goles de Martín Palermo en seis minutos y el recital de Juan Román Riquelme ante los galácticos del Merengue. Los 10.000 hinchas en tierras niponas, la camiseta de Figo, el plan maestro de Bianchi y un regreso lleno de gloria en una Copa Intercontinental 2000 que marcó a fuego la institución.

Jugar en Japón y salir campeón del mundo: no hay futbolista nacido en estos pagos que no sueñe con esa quimera, una utopía reservada para unos pocos. Y Boca Juniors lo hizo realidad. Despertó a la mitad más uno del país aquel martes 28 de noviembre del año 2000, a las siete de la mañana, y llenó de gloria a todos los boquenses con un partido legendario. A 25 años del día en que el Xeneize destruyó al Real Madrid de los galácticos con un inolvidable 2-1, recordamos una de las gestas más impresionantes del fútbol argentino: los 10.000 hinchas en tierras niponas, la camiseta de Figo, el plan maestro de Bianchi y un regreso épico tras una Copa Intercontinental que marcó a fuego la historia del club.

Boca Real Madrid 11 titular
Hugo Ibarra, Jorge Bermúdez, Óscar Córdoba, Juan Román Riquelme, Cristian Traverso, Anibal Matellán. Mauricio Serna, Sebastian Battaglia, Martín Palermo, Marcelo Delgado y Fabián Basualdo.

Hugo Ibarra, Jorge Bermúdez, Óscar Córdoba, Juan Román Riquelme, Cristian Traverso, Anibal Matellán. Mauricio Serna, Sebastian Battaglia, Martín Palermo, Marcelo Delgado y Fabián Basualdo.

Para los hinchas de Boca, el viaje a Japón era la culminación de una etapa dorada, la consagración internacional que le faltaba tras un inicio cargado de títulos con la llegada del Virrey, Carlos Bianchi. Eran los tiempos del bicampeonato 98/99, de un conjunto récord, con 40 partidos invicto y del sueño cumplido de la Copa Libertadores 2000 con un equipo que salía de memoria: Córdoba; Ibarra, Bermúdez, Samuel y Arruabarrena; Basualdo, Serna, Cagna y Riquelme; Guillermo Barros Schelotto y Palermo.

Sin embargo, en ese noviembre caluroso en Argentina, en plena crisis política y económica bajo el gobierno de Fernando de la Rúa, lejos quedaba el título frente a Palmeiras en el Pacaembú, donde Riquelme se ungió de leyenda, tras 21 años de sequía. El Xeneize ajetreado por un año intenso, sentía nostalgia por las ventas de Walter Samuel, transferido en u$s21.000.000 en una de las operaciones más caras de la historia de la institución de la Ribera, y Rodolfo Arruabarrena, quien pasó al Villarreal de España. Antes, también había perdido a Diego Cagna, el primer capitán de la era dorada xeneize.

Boca Real Madrid hinchada
El impresionante telón que desplegó la 12, en pleno Estadio Nacional de Tokio, con más de 10.000 almas bosteras.

El impresionante telón que desplegó la 12, en pleno Estadio Nacional de Tokio, con más de 10.000 almas bosteras.

El mercado de pases de invierno de ese Boca no fue el mejor, con la llegada de Hernán "La Tota" Medina, figura en Belgrano de Córdoba, Daniel Fagiani, el lateral izquierdo de Newell's para reemplazar al Vasco, el zurdo Martín Andrizzi, comprado a All Boys en 1996 y utilizado recién en 2000, y Fernando "El Rifle" Pandolfi, delantero de Vélez, por si se iba Martín Palermo a fin de año.

El Virrey se arregló con la base del campeón de América y empezó pergeñar una táctica ganadora y consagratoria desde que pisó el primer escalón en el avión que lo llevó a Japón: estuvo 7 días antes del partido en tierras niponas para aclimatarse al frío de Tokio. Una media de 10 grados hacía en el noreste de Asia durante esos días y Boca venía del calor del Hemisferio Sur, además de pelear contra el famoso Jet Lag. Era el partido de sus vidas.

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El Real Madrid de Vicente del Bosque: el inicio de la "era galáctica"

Real Madrid, el equipo más importante del Siglo XX, según la FIFA, llegaba al partido contra Boca algo diezmado y sin la confianza de otros años. Con un final de la temporada 1999-2000 a toda orquesta, el Merengue confirmó su regreso al primer plano europeo, al conquistar su octava Champions League (en la actualidad posee 15) tras imponerse al Valencia por 3-0, en la primera final europea con dos equipos del mismo país.

En el plano político, el presidente Lorenzo Sanz, ganador de dos Orejonas en tres años, había llamado a elecciones con la idea de ser el mandatario del club de Madrid en el año del Centenario blanco (2002). Sin embargo, la jugada no salió como esperaba y un tal Florentino Pérez, el empresario español y arquitecto de la llamada "era galáctica", hizo oficial oficial su candidatura y arrasó en los comicios. El mapa del fútbol europeo había cambiado.

Figo fichaje estrella
Florentino Pérez, Luis Figo y Alfredo Di Stéfano, tras el fichaje que cambió el mapa futbolístico europeo para siempre.

Florentino Pérez, Luis Figo y Alfredo Di Stéfano, tras el fichaje que cambió el mapa futbolístico europeo para siempre.

Con Vicente del Bosque confirmado como el entrenador Merengue, Florentino Pérez convirtió a la institución madridista en una marca global sin precedentes. Transformó al club en una potencia económica y mediática a nivel mundial gracias a políticas de grandes fichajes como Luis Figo, el capitán del Barcelona y uno de los mejores jugadores de la Eurocopa que ese año se había celebrado en Bélgica y Holanda. Además, llegaron los brasileños Flavio Conceiçao y César, la figura francesa en ascenso Claude Makélélé, el argentino Santiago Solari y el español Albert Celades. La era galáctica había comenzado.

Sin embargo, el primer revés de la temporada fue la pérdida de la Supercopa de Europa ante el Galatasaray: los turcos se impusieron en Mónaco con un gol de oro de Jardel en el minuto 103 (2-1). Para colmo, en noviembre se desata una mini crisis deportiva, con tres derrotas al hilo del equipo blanco: caen en casa ante el Mallorca (0-2) en una gran lección táctica de Luis Aragonés (bicampeón europeo con la Selección de España), en Soria ante el Numancia (3-1) y en Moscú, ante el Spartak por la fase de grupos.

Boca Real Madrid Geremi Riquelme
Riquelme sacó a pasear al camerunés Geremi durante 90 minutos.

Riquelme sacó a pasear al camerunés Geremi durante 90 minutos.

En los tres últimos partidos antes de partir a Tokio, los blancos se redimen con grandes victorias que borran la tormenta pasada. Primero, en una goleada necesaria a Unión Las Palmas en el Santiago Bernabéu por 5-1, luego frente a Villarreal, en el Madrigal con un gol de contra de Amor, y el tercero, en Champions, ante el Leeds en Elland Road en un encuentro que resultó traicionero: el Merengue jugó un partido espléndido y viajó desde la capital inglesa con confianza y serenidad en la ruta Leeds-Frankfurt-Tokio. Jamás imaginaría una final así.

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El partido soñado: la ingeniería táctica del Virrey para anular al Real Madrid

Carlos Bianchi dejó la habitación 3711 del hotel Keio Plaza y subió al piso 44, desde donde se veía todo Tokio, y se juntó con el profe Julio Santella, el alma del cuerpo técnico. “En cinco días podemos ser Dios o podemos ser el Diablo”, le confesó. En la previa al duelo con el Real Madrid, Boca había ganado la Copa Libertadores ante Palmeiras y peleaba por el Apertura 2000 con River con un plantel de enormes profesionales y de egos aún más grandes. Su equipo se basaba en un arquero con personalidad y bueno en penales. Centrales duros, laterales completos, mediocampo sacrificado, un 10 habilidoso, puntero rápido y 9 alto goleador.

Boca Real Madrid Martin Palermo
El delantero Martín Palermo grita con alma y vida uno de sus goles frente a Real Madrid.

El delantero Martín Palermo grita con alma y vida uno de sus goles frente a Real Madrid.

La primera gran y dolorosa decisión fue dejar fuera del banco de suplentes a los últimos refuerzos, quienes no habían sido parte de la vuelta olímpica en la Copa Libertadores ante Palmeiras: Daniel Fagiani, Fernando Pandolfi y Hernán Medina. El Virrey soñó a Anibal Matellán, que era el habitual segundo central, por el lateral izquierdo, anulando al futuro Balón de Oro, Figo, en una jugada que 25 años después, sigue sorprendiendo. Además, metió en la cueva a Cristian Traverso, para poder jugar un poco más defensivo y cubrirse del lado derecho del ataque merengue.

Boca Real Madrid Guillermo y Palermo
Guillermo y Palermo, inseparables dentro y fuera de la cancha.

Guillermo y Palermo, inseparables dentro y fuera de la cancha.

En ataque, el dilema era aún más grande. Bianchi nunca dudó en que Marcelo Delgado debía ser el compañero de Palermo, que venía recuperándose de la fatídica rotura de ligamentos cruzado de la rodilla derecha, en el ataque. Aunque el Titán tuvo una charla con el DT y, entre otras cosas, tanteó la posibilidad de que jugara Guillermo, con quien el 9 tenía una mejor afinidad y entendimiento. "Ok, no hay problema. Pero si entra Guillermo el que sale sos vos", lo chicaneó el Virrey. La realidad es que Barros Schelotto era titular para Bianchi, pero venía de una lesión y no llegaba en idénticas condiciones físicas al Chelo para ese partido. El tiempo le dio la razón.

Boca Real Madrid Juan Román Riquelme
Juan Román Riquelme, el amo y señor del balón en Tokio.

Juan Román Riquelme, el amo y señor del balón en Tokio.

En la noche japonesa del 28 de noviembre, Vicente del Bosque metió un solo cambio: ingresó Aitor Karanka, por el experimentado Iván Campo. Mientras que la estrategia de Boca era clara: cederle el balón a los madridistas, y salir de contra con pelotazos para aprovechar las espaldas de los laterales de Geremi y Roberto Carlos.

El método Bianchi funcionó a la perfección: en apenas seis minutos, Boca sorprendió al mundo con dos goles sacados de otro partido del optimista del gol, Martín Palermo. Primero, Matellán lanzó un pase largo desde su propio campo para habilitar a Marcelo Delgado, que asistió al Titán llegando desde atrás para abrir el marcador. Y enseguida, Román frotó la lámpara: con un envío de casi 70 metros encontró de nuevo a Palermo, que aprovechó su potencia en carrera para firmar el doblete. 2-0. Sí, 2-0 en seis minutos.

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Roberto Carlos, el único con sangre sudamericana en Real Madrid, fue uno de los pocos que tomó la lanza tras los dos golpazos del arranque y agarró la pelota ante la pasividad de su equipo. El brasileño hizo un surco por la izquierda y fue imparable para el Xeneize, tanto que en minutos reventó una pelota en el travesaño y marcó el descuento a los 12' del PT. El Merengue vivía por su número 3.

Sin embargo, toda la parafernalia galáctica no contaba con la leyenda, Juan Román Riquelme. El 10 de Boca controló el partido y brindó un recital en el Estadio Nacional de Tokio. Pisadas, caños, gambetas, pases en cortada y una demostración de cómo aguantar el balón que lo llevó a ser vendido al Barcelona en el mercado de pases europeo siguiente. En el campo había nombres como Raúl, Fernando Hierro, Steve McManaman, Guti, Luis Figo; todos eclipsados por Óscar Córdoba, Jorge Bermúdez, un joven Sebastián Battaglia, el subcampeón del mundo Pepe Basualdo.

Boca Real Madrid Serna Córdoba Bermúdez Riquelme
Riquelme junto a la banda colombiana de Boca: Serna, Córdoba y Bermúdez.

Riquelme junto a la banda colombiana de Boca: Serna, Córdoba y Bermúdez.

Quedate tranquilo, nosotros no hacemos el 3-1 pero ellos tampoco nos empatan”, le aseguró el Virrey a Palermo en el entretiempo y no se equivocó La predicción de Bianchi se cumplió y el Xeneize conquistó la Copa Europea/Sudamericana y se adueñó del mundo por segunda vez en su historia (antes lo había conseguido en 1978), frente a diez mil hinchas xeneizes que se hicieron presentes en el Estadio Nacional.

Boca Real Madrid los festejos
La gloria xeneize en una foto: Boca había tocado el cielo con las manos.

La gloria xeneize en una foto: Boca había tocado el cielo con las manos.

Para dimensionar la epopeya xeneize, el Real Madrid jugó 21 finales tras esa derrota en Tokio y no perdió ninguna más durante los 90 minutos: solamente en el 2018 y en tiempo suplementario cayó con Atlético de Madrid, por la Supercopa Europea, por 4-2. Una victoria única e irrepetible.

Boca Real Madrid titulares de los diarios
Los diarios de la época reflejaron la histórica victoria de Boca en Japón.

Los diarios de la época reflejaron la histórica victoria de Boca en Japón.

La camiseta de Figo: el otro trofeo de Juan Román Riquelme

"Mi viejo me pidió la camiseta de Figo. Al principio del partido acordé con él el intercambio. Al final, cuando me la iba a dar, vino Bianchi a abrazarme y Figo tuvo que esperar y bancárselo. Luego me la dio. Un fenómeno". Así de humilde, así de sencillo fue Juan Román Riquelme tras el partido. Luego de consagrarse como uno de los mejores futbolistas argentinos de todos los tiempos en Japón, el 10 de Boca se llevó otro trofeo: la camiseta del Balón de Oro, el portugués Luis Figo.

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Tras el pitazo del final del árbitro colombiano Oscar Ruiz, quien no cobró un claro penal de Battaglia, quien paró con la mano un disparo de Roberto Carlos, la mayoría de los jugadores del Real Madrid se lanzaron contra el juez, quien no tuvo el mejor partido. Allí, el volante creativo de Boca aprovechó para pedirle la camiseta a la figura Merengue. Sin embargo, justo apareció Bianchi para abrazarlo, en un momento memorable para la historia xeneize, y el crack quedó pagando unos segundos en el campo de juego.

Boca Real Madrid Riquelme Bianchi
El abrazo eterno entre Bianchi y Riquelme, tras el pitazo final.

El abrazo eterno entre Bianchi y Riquelme, tras el pitazo final.

Durante el partido, el portugués no lo había podido parar al nacido en Don Torcuato. Aunque, tras finalizar el partido, Riquelme le cumplió el deseo a sus papá Cacho y le consiguió la casaca del 10 del Real Madrid. Ese día, Juan Román no solo jugó un partido brillante; consagró para siempre su nombre en la historia grande de Boca y del fútbol mundial.

Dos décadas más tarde, Luis Figo donó la camiseta de Riquelme, una reliquia del mundo futbolístico al Museo Legends, una exhibición itinerante que actualmente se montó en Madrid y es patrocinada por el argentino Marcelo Ordás.

La camiseta de Riquelme en mano de Figo
Luis Figo y una reliquia: la 10 que usó Riquelme en la Copa Intercontinental 2000.

Luis Figo y una reliquia: la 10 que usó Riquelme en la Copa Intercontinental 2000.

La triple corona: un momento inolvidable en la historia de Boca

La era Bianchi no culminó en Japón, sino que tuvo su coronación de gloria días después. El DT más ganador de la historia xeneize festejó esa noche en Japón, despertó al día siguiente y, tras brindar con el plantel por la hazaña obtenida, les aclaró a los jugadores: "Real Madrid ya está, ya pasó. Ahora hay que pensar en San Lorenzo. No hay que dormirse en los laureles que supimos conseguir".

Boca Real Madrid Triple Corona Bermudez
Jorge Bermúdez levanta la Copa Intercontinental, mientras Guillermo Barros Schelotto y el sapo Marchant miran desde atrás.

Jorge Bermúdez levanta la Copa Intercontinental, mientras Guillermo Barros Schelotto y el sapo Marchant miran desde atrás.

El domingo siguiente, Boca enfrentaba a San Lorenzo, por la fecha 17 del Torneo Apertura, con la resaca de Japón y en una jornada inolvidable con la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental en la Bombonera, y una vuelta olímpica junto a las familias de todos los jugadores. Los hinchas deliraban en las tribunas y un tal Diego Armando Maradona alentaba desde su palco. Y lo que parecía derrota segura, fue una victoria agónica, con gol de Martín Palermo sobre el final para superar al Ciclón de Oscar Ruggeri. Este Boca era invencible.

El cansancio y la falta de ideas fueron más para Boca y tras ese triunfo con San Lorenzo, le siguieron dos derrotas seguidas ante Independiente (0-3) y Chacarita (1-2) que casi le dan el campeonato a River. Pero el Millonario dejó escapar la chance de llevarse el título en la anteúltima fecha, y le sirvió en bandeja el trofeo al Xeneize tras la igualdad con Huracán. Con un gol de Matías Arce, en complicidad con el arquero Nicolás Tauber, el equipo de Bianchi, el del celular de Dios, venció a Estudiantes LP y festejó la triple corona: Libertadores, Intercontinental y Apertura. Un cierre de año fantástico.

Boca Real Madrid Bianchi Santella
Cristian Giménez, Hugo Ibarra, Carlos Bianchi, Julio Santella, Juan Román Riquelme, el Pampa Calvo y Óscar Córdoba hacen el clásico avioncito.

Cristian Giménez, Hugo Ibarra, Carlos Bianchi, Julio Santella, Juan Román Riquelme, el Pampa Calvo y Óscar Córdoba hacen el clásico avioncito.

Boca 2 Real Madrid 1: la síntesis del partido

Boca Real Madrid la sintesis

La final completa: Boca 2-Real Madrid 1, final de la Copa Intercontinental 2000

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