El fuerte aumento de los casos de Covid-19 en todo el país hizo mella en la temporada turística de Villa Gesell. No por la cantidad de visitantes contagiados, sino en un curioso detalle: una gran cantidad de guardavidas debieron aislarse, ya sea por haber dado positivo o por ser contactos estrechos. Ante eso, el municipio decretó la emergencia acuática por 90 días y abrió un registro de contratación directa de trabajadores para reemplazarlos.
El Decreto N° 119, firmado el martes por el intendente Gustavo Barrera, explica que la situación se volvió "extremadamente compleja al verse afectados distintos servicios esenciales tales como la seguridad en el ámbito acuático, de la cual depende la integridad física y la vida de los bañistas, más aún en esta época del año, teniendo especialmente en cuenta los elevados niveles de ocupación que presenta el partido de Villa Gesell".
Esto ocurre en el marco de un conflicto sindical en el cual los guardavidas reclaman por mejores salarios y mayor equipamiento y elementos de seguridad. El municipio, en tanto, acusa a varios trabajadores de "incompatibilidad horaria laboral", ya que, según denuncian, ejercen tareas docentes cuando deberían estar cuidado a los bañistas.
La situación se da en un contexto de una gran demanda turística en Villa Gesell. La semana pasada, Barrera había declarado que la ocupación de las más de 7.200 plazas de alojamiento era "prácticamente plena" y había señalado que la actual temporada de verano "es una de las mejores de los últimos tiempos".