Las redes sociales tienen la particularidad de generar debates profundos a partir de historias o anécdotas que parecen banales y superficiales. A veces, resulta un exagerado sobreanálisis, pero en ocasiones surge un intercambio enriquecedor a partir de una publicación viral.
Josefina Rodríguez, profesora en Letras, relató en su cuenta de Twitter un episodio sucedido en el aula. "Le dije a mis alumnos que trajeran un posteo de alguna red social mal escrito (ya sea error de ortografía, coherencia o cohesión) para analizar en clase. Uno trajo un tweet MÍO", contó.
En pocas horas la publicación de la docente se hizo viral, superó los 150 mil "me gusta" y alcanzó casi 5 mil retuits.
Naturalmente, en esa red social, un mensaje de esa índole recibe respuestas de todo tipo, incluyendo una crítica de una traductora uruguaya, que le remarcó: "También podría ser este mismo tuit. El pronombre no concuerda en número con el complemento al que hace referencia. Debería ser «Les dije a mis alumnos»". La intervención generó una larga discusión sobre el uso de lenguaje en internet.
Pasado un tiempo, ante la insistencia del resto de los usuarios, Josefina compartió el tuit llevado por su alumno. "Mi mamá se llega a enterar la cantidad de detergente que uso pa lavar los platos y me deshereda", decía el mensaje, al que le faltaba la palabra "de" luego de "enterar" y utilizaba la forma coloquial "pa" en lugar de "para", además de la ausencia de punto final.
Tras un nutrido debate con otros internautas, la docente restó importancia a las críticas y concluyó que la informalidad de las redes sociales permite cierta flexibilidad en las normas del lenguaje.
Muchos usuarios se preguntaban qué sucedió con el alumno, que hizo gala de su atrevimiento al señalar un error de la docente. Josefina, divertida con la situación, reveló que "era solo una tarea, pero ganó un positivo y muchas risas".