¿Una muralla de fuego? Qué descubrió la NASA en el límite del Sistema Solar

Este descubrimiento alimenta preguntas sobre qué hay más allá de los planetas que conocemos y cómo es el límite real que nos separa del resto de la galaxia.

El borde del Sistema Solar sigue siendo un misterio que intriga a científicos y entusiastas del espacio en todo el mundo. Recientemente, un hallazgo de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) reavivó la curiosidad sobre esa región desconocida, al detectarse un fenómeno que, por su magnitud y apariencia, ha sido descripto de forma impactante como una “muralla de fuego”.

Con sondas enviadas hace décadas que continúan transmitiendo datos, los investigadores reciben información valiosa que desafía los modelos establecidos sobre el comportamiento del Sol y su influencia en el entorno. Lo que ocurre en esa frontera, donde el viento solar se encuentra con el espacio interestelar, se convirtió en el foco de observaciones y teorías que buscan entender mejor cómo nos protegemos de las radiaciones cósmicas.

Cómo fue el descubrimiento de la NASA en el borde del Sistema Solar y de qué se trata

-NASA - muro fuego

Las sondas Voyager, lanzadas en la década de 1970, se convirtieron en los objetos creados por el ser humano que han viajado más lejos en el espacio. Al alcanzar el borde del sistema solar, detectaron temperaturas extremadamente altas, que varían entre 30.000 y 50.000 Kelvin (aproximadamente entre 29.727°C y 49.727°C). Este límite es conocido como la heliopausa, también llamado el famoso "muro de fuego". La heliopausa marca el fin del sistema solar y el inicio del espacio interestelar, donde el viento solar (un flujo constante de partículas cargadas emitido por el Sol) se encuentra con el viento interestelar que viene del espacio exterior.

Esta interacción crea una enorme “burbuja” llamada heliosfera, que rodea al Sol y sus planetas, protegiendo al sistema solar de la radiación proveniente del espacio interestelar. Según la NASA, el viento solar se extiende mucho más allá de los planetas, hasta unas tres veces la distancia a Plutón, hasta que es detenido por el medio interestelar. En el punto de equilibrio entre ambos vientos (el viento solar y el viento interestelar) se encuentra la heliopausa, que provoca que el viento solar se repliegue y fluya hacia la cola de la heliosfera.

Además, a medida que esta burbuja avanza a través del espacio, se genera una onda de choque similar a la estela que deja un barco al navegar por el agua. Esta "burbuja gigante" cumple un rol fundamental, ya que mantiene alejada la radiación interestelar para proteger al sistema solar y sus planetas.

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