Guardar el vino en vasijas es una costumbre que comenzó siglos atrás y que con el paso del tiempo fue desapareciendo. Sin embargo, un grupo de expertos en la materia decidió reflotarla y realizar un innovador experimento para colocar esta clase de bebidas en vasijas de cerámica con arcilla roja.
El experimento fue llevado a cabo por integrantes de la carrera de Cerámica Industrial de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y del INTA con el objetivo de criar vinos en vasijas de cerámica.
En esta ocasión, el vino madurado es un Malbec que destaca por sus notas frutadas y una menor astringencia, lo cual sugiere el potencial de las vasijas como alternativa para la crianza de ciertos estilos de vino.
De qué se trata el experimento de guardar el vino en vasijas de cerámica
Las vasijas que se utilizan para este experimento están hechas con arcillas rojas locales y el mismo consiste en dejar madurar un vino Malbec en su interior que se destaca, según expertos, por sus notas frustradas y una menos astrigencia.
El guardar vino y transportarlos en vasijas es uno de los inventos más antiguos de la civilización, sin embargo, en esta ocasión se unió a una innovación en pastas de cerámica.
El proyecto comenzó en el 2022 cuando un equipo interclaustro de Cerámica Industrial, intergrado por estudiantes, docentes y un graduado, se propuso fabricar vasijas para la guarda de vinos naturales pero utilizando recursos locales de zonas de Mendoza y San Juan. Las zonas de las que se extrajo el material son: el Dique Potrerillos, en Mendoza, y Sarmiento, en San Juan. Luego se las sometió a un proceso de cocción a 1.080°C.
Luego de ser confeccionadas, las vasijas se llevaron a la bodega experimental del INTA para iniciar los ensayos en donde colocaron caldos de uvas criollas. Luego de 112 días, comprobaron que estos recipientes habían alterado significativamente la oxidación y el color del vino.
Cuál es el objetivo de este nuevo proyecto para el vino
El objetivo de este proyecto encabezado por expertos en la materia es caracterizar las arcillas recogidas, y definir la incidencia de los perfiles en el vino obtenido. Además, se avanzó en un relevamiento del material, y se realizaron pruebas y ensayos morfológicos de las piezas.
De las muestras se seleccionaron las más adecuadas y se mandaron a elaborar por alfareros expertos las piezas piloto, que tienen una capacidad entre 3,5 y 4,5 litros. Sobre el material, explicaron: “El tipo de arcilla que se utiliza para la pasta cerámica y su proceso de cocción también influye en el resultado final haciendo variar su porosidad, entre otros factores. Esto les sienta mejor a algunas uvas que a otras, permitiendo obtener vinos de muy diferentes estilos”.