La policía pensaba que fue un suicidio o un accidente, pero el final fue mucho peor y estremeció Barcelona: cuál es el caso

A medida que la verdad salió a la luz, quedó claro que detrás de aquella explicación inicial se escondía un desenlace mucho más oscuro.

Por
  • Agregar C5N en
  • La investigación comenzó como tantas otras: un episodio confuso, pocos indicios concretos y una primera hipótesis que apuntaba a una decisión personal o a un hecho fortuito. Para la policía, todo parecía encajar dentro de un marco conocido, sin señales claras de violencia ni de intervención de terceros. Sin embargo, con el paso de los días, algunos detalles empezaron a desentonar.

    El caso de María Ángeles Molina se transformó entonces en una historia que sacudió a investigadores y a la opinión pública. Testimonios que no coincidían del todo, movimientos extraños previos al hecho y elementos que, aunque mínimos, no terminaban de cerrar el relato oficial. Lo que en un principio se interpretó como un suceso aislado comenzó a adquirir otra dimensión, mucho más inquietante.

    Cómo fue el crimen europeo que incluye una víctima argentina

    En 2008, el fallecimiento de una diseñadora de moda en un departamento de Barcelona destapó uno de los crímenes más escalofriantes de la historia reciente de España. La responsable fue María Ángeles Molina, conocida como Angi, una mujer que llevaba múltiples identidades, fabricaba historias personales ficticias y demostraba una gran capacidad para manipular a su entorno.

    El 19 de febrero de ese año, Ana Páez fue hallada sin vida en un piso alquilado: estaba desnuda y con una bolsa de plástico ajustada a la cabeza con cinta adhesiva. Aunque en un principio la escena hizo pensar en un crimen sexual, la investigación reveló un plan minucioso y premeditado.

    Las cámaras de seguridad registraron, poco antes del asesinato, a Angi entrando disfrazada con una peluca a una sucursal bancaria, donde retiró 600 euros de la cuenta de Ana. Luego condujo un Porsche rumbo a Zaragoza para recoger las cenizas de su padre, fallecido el año anterior, un movimiento que, según el tribunal, formaba parte de una coartada diseñada al detalle. Al regresar al departamento, Molina drogó a Ana con una sustancia no determinada y posteriormente la asfixió.

    El homicidio estaba vinculado a una estafa económica de mayor escala. En los meses previos, Angi había solicitado préstamos y contratado seguros de vida a nombre de la víctima utilizando documentación falsificada, algunos por sumas elevadas. El objetivo era suplantar su identidad tras el crimen y cobrar el dinero.

    A raíz de este caso, los investigadores reabrieron una causa anterior: la muerte en 1996 de Juan Antonio Álvarez Litben, esposo de Molina, quien falleció de manera repentina y en circunstancias poco claras. Aunque Angi heredó su patrimonio y las sospechas se reavivaron, la falta de pruebas concluyentes impide hasta hoy que ese episodio tenga una resolución judicial.

    últimas noticias

    El mejor amigo de Emiliano Sala recordó al futbolista: la pensión, las noches en Córdoba y la promesa de buscarlo

    Hace 6 horas

    Nancy Pazos destrozó a Milei por no reconocer el triunfo de Lula: "Tu ego nos va a salir caro"

    Hace 6 horas

    Aldosivi cayó 2-1 ante Racing, descendió y jugará en la Primera Nacional en 2027

    Hace 6 horas

    El mensaje de Benjamín Agüero a Maradona en el día que hubiera cumplido 66 años

    Hace 6 horas

    Giro histórico en Apple: presentan la primera MacBook Pro con pantalla táctil y marcan el fin de una era

    Hace 6 horas