El faltante de GNC dejó de ser una amenaza para convertirse en una realidad en gran parte del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Lo que comenzó a manifestarse durante el otoño se agravó en las últimas semanas con la llegada de las bajas temperaturas, provocando restricciones en el expendio, largas filas de vehículos y preocupación entre miles de conductores que dependen del combustible para trabajar.
Ante el incremento de la demanda de gas natural por la ola de frío, las distribuidoras activaron el protocolo de emergencia y ordenaron interrumpir o limitar el suministro a las estaciones de servicio que operan con contratos interrumpibles. El esquema de abastecimiento establece que primero se garantiza el suministro a los hogares, luego a las industrias y, en último lugar, al GNC.
Como consecuencia, numerosas estaciones del AMBA suspendieron la venta o comenzaron a operar con cupos diarios. La situación generó extensas filas y horas de espera para quienes intentan cargar combustible.
El Gobierno de Javier Milei sostiene que las restricciones responden al fuerte aumento del consumo residencial provocado por la ola polar que atraviesa gran parte del país. Sin embargo, desde distintos sectores de la industria energética cuestionan esa explicación y afirman que el problema podría haberse mitigado con una mayor planificación.
Para el sector, la administración nacional no realizó las importaciones de gas necesarias para reforzar el sistema durante los meses de mayor demanda. Además, remarcan que Argentina dispone de recursos suficientes para avanzar hacia el autoabastecimiento, pero advierten que faltan inversiones y obras de infraestructura que permitan transportar y aprovechar plenamente la producción disponible.
La problemática quedó reflejada este martes en una estación de servicio de La Plata, donde se registraron filas de más de seis cuadras y varias horas de espera. Los responsables del establecimiento informaron que cuentan con un cupo diario de apenas mil metros cúbicos de GNC, suficiente para abastecer alrededor de 50 vehículos. Una vez agotado ese volumen, el expendio queda suspendido hasta el día siguiente.
"Llegué a las 5.30. Son las 7.40 y todavía sigo esperando. Hoy tengo un viaje y tengo que cargar gas sí o sí. La nafta no rinde. Hace más de 15 días que estamos con esta problemática. Había arrancado en otoño y ahora hace dos semanas se agravó. Sábado y domingo directamente no podemos trabajar porque no hay gas", relató un taxista a C5N mientras aguardaba su turno.
Otro cliente, que utiliza el vehículo para trabajar, expresó su incertidumbre frente a la escasez: "Estoy esperando desde las 5 de la mañana y no sé si voy a llegar a cargar porque tienen mil metros cúbicos nada más".
El malestar entre los usuarios crece a medida que se profundizan las restricciones. Incluso, grupos de taxistas y conductores analizaban realizar cortes de autopistas y avenidas para reclamar una solución al Gobierno nacional. Mientras persista la ola de frío y no se normalice el abastecimiento, el panorama promete seguir complicándose para quienes dependen del GNC para desarrollar su actividad cotidiana.