Bobi, el perro más longevo del mundo, un Rafeiro do Alentejo de pura raza poseedor del récord mundial Guinness, falleció a los 31 años en su casa de Portugal.
"Guardamos los mejores recuerdos de una larga vida en la que fue feliz y, sobre todo, en la que hizo feliz a mucha gente, especialmente a su familia", declaró su propietario Leonel Costa a los medios locales.
El can vivía en el pueblo portugués de Conqueiros, cerca de Leiria, y "falleció con 31 años y 165 días", señaló el libro Guinness World Records, la organización que certifica récords mundiales.
Su muerte fue anunciada en las redes sociales por una veterinaria que atendió al animal varias veces. "A pesar de haber sobrevivido a todos los perros de la historia, sus 11.478 días en la tierra nunca serían suficientes para quienes lo amaban", escribió la Dra. Karen Becker.
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El 1 de febrero pasado, el Guinness anunció que el animal de pelo castaño se había convertido en el perro más longevo de todos los tiempos. Ese día, contaba ya con 30 años y 266 días.
El título le dio fama mundial a Bobi, lo que motivó que una multitud de personas y medios lo visitaran en Conqueiros, a 149 kilómetros de Lisboa, donde vivía rodeado de otras mascotas en la casa de sus dueños, en un pequeño pueblo del centro de Portugal.
Se encontraba en buen estado de salud, hasta que en 2018 fue hospitalizado después de un colapso repentino y una seria dificultad para respirar.
Su dueño advirtió que Bobi había disfrutado de una vida relativamente libre de problemas y pensaba que el secreto de su longevidad era el "ambiente tranquilo y pacífico" en el que vivía. Sin embargo, había experimentado problemas para caminar y un empeoramiento de la vista antes de su muerte.
Bobi era un perro de pura raza Rafeiro, con una esperanza de vida media de entre 12 y 14 años, pero llegó a vivir 31. Aún no tiene sucesor, pero anterior a él, el perro más viejo de todos los tiempos fue el Bluey de Australia, que murió en 1939 a la edad de 29 años y cinco meses.