Como estaba afónica, Tomás la incitó a que descargue esa angustia que, según él, le impedía hablar. "Yo estoy acá, te escucho", le dijo, y Esperanza habló sin demasiadas vueltas.
Como estaba afónica, Tomás la incitó a que descargue esa angustia que, según él, le impedía hablar. "Yo estoy acá, te escucho", le dijo, y Esperanza habló sin demasiadas vueltas.
"Me pasan cosas fuertes con usted. Yo sé que soy una novicia y usted un cura, lo tengo clarísimo, pero hay algo que no sabe", comentó. Pero ante el silencio de él, agregó la verdad: "Yo no soy una novicia".
La respuesta de Tomás está latente.