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Carolina Álvarez, de luchar contra los prejuicios a brillar en Mis muertos tristes: "Me atrapó que fuera una mujer deseada"

En exclusiva con C5N, la actriz habló sobre el papel que marcó un antes y un después en su carrera, recordó los rechazos que sufrió por su cuerpo y reveló cómo atravesó sus primeras escenas de sexo en la nueva serie de Netflix.

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  • La actriz Carolina Álvarez pasa uno de los momentos más importantes de su carrera después de años de buscar un lugar dentro de la actuación. Luego de ganar popularidad en las redes sociales, la joven consiguió su primer gran papel como Julie en Mis muertos tristes y cumplió uno de sus mayores sueños al presentar el proyecto en el Festival de San Sebastián.

    “En mis sueños quizás, pero en la vida real no me lo imaginé. La verdad que está siendo algo tremendo”, expresó en diálogo con C5N al hablar sobre la repercusión que tuvo su protagónico.

    El camino, sin embargo, estuvo lejos de ser sencillo. Álvarez estudió actuación durante nueve años y asegura que su verdadera prioridad siempre estuvo lejos del mundo de las redes sociales: “No quiero que me encasillen como una influencer. Yo soy una actriz”.

    Carolina en Mis muertos tristes.

    Carolina Álvarez y los rechazos que sufrió por su cuerpo

    En conversación con ella, confesó que uno de los aspectos que más la sedujo de su personaje fue que su cuerpo no definía la historia. Para ella, encontrarse con una mujer gorda que podía ser deseada y vivir su sexualidad sin que su peso se convirtiera en el centro del relato significó romper con una representación que durante años se repitió en la ficción.

    “Ves a una mujer gorda, pero es simplemente una mujer”, explicó. En ese sentido, destacó que su personaje no aparece comiendo de manera desaforada y tampoco responde a los estereotipos habituales: “Cuando tiene relaciones es una persona deseada. Eso me atrapó mucho del papel”.

    Pese a este gran presente, su experiencia personal siempre estuvo atravesada por estos prejuicios. Al ser consultada sobre si alguna vez había perdido oportunidades por su peso o su cuerpo, fue contundente: “Sí, un montón de veces. Es lo que suele pasar, por desgracia”.

    Aunque considera que la industria comenzó a transformarse, advirtió que el problema todavía persiste: “Ahora está mucho más abierto, pero sigue estando toda esa gordofobia, está presente también”.

    Esa seguridad frente a su cuerpo también se refleja en la manera en que enfrenta las críticas que recibe en las redes sociales. “Soy gorda y sí, soy gorda. No es tan terrible, no es tan malo. Puedo bajar de peso. Y la que tiene que estar cómoda con eso soy yo. Así que lo que los demás hablen o digan no me molesta para nada. Que digan lo que quieran”, sentenció.

    De las redes sociales a cumplir su sueño como actriz: su pasó por el festival de cine

    Aunque su nombre alcanzó una exposición mucho mayor con Mis muertos tristes, Álvarez llevaba años intentando abrirse camino en la actuación. Nacida en Córdoba, comenzó a estudiar actuación a los 16 años y se formó durante años antes de conseguir el que considera su primer gran personaje. "Soy una actriz que la viene peleando hace mucho", resumió.

    En el medio, las redes sociales se convirtieron en una vidriera fundamental. Allí comenzó a hacerse conocida a través de videos y sketches que rápidamente se volvían virales en Instagram y TikTok. En los que interpretaba a mujeres seguras, seductoras y dispuestas a tomar la iniciativa, una representación que se alejaba de los estereotipos que habitualmente rodeaban a las mujeres gordas.

    A sus casi 33 años, reconoce que aquella etapa terminó siendo una pieza importante en su camino. “Me abrió un montón de caminos”, reconoció. Y lejos de renegar de ese pasado, aseguró: “Si bien ahora estoy en algo mucho más grande, no reniego para nada de todo lo que hice. Me convirtieron en la mujer que soy hoy”.

    Pese a eso, Álvarez tiene muy claro cómo quiere que la reconozcan profesionalmente. Las redes continúan siendo parte de su trabajo, pero su objetivo siempre estuvo puesto en otro lugar: “No quiero que me encasillen como una influencer. Yo soy una actriz”.

    Por eso, llegar con el proyecto al Festival de San Sebastián tuvo un significado especial. Al recordar aquel momento, confesó que no pudo contener la emoción. “Lo soñé y hoy está pasando. Yo no podía parar de llorar. Era un mar de lágrimas”, recordó.

    Sus compañeras y el director estuvieron a su lado mientras intentaba procesar lo que estaba viviendo: “Me abrazaban, estaban conmigo, me agarraban la mano. Fue una locura”. Y agregó: “Presentar algo en San Sebastián es el sueño de la actriz”.

    Sus primeras escenas de sexo y el desafío que enfrentó

    Mis muertos tristes también la llevó a atravesar una experiencia completamente nueva: filmar escenas de sexo por primera vez. Álvarez admitió que, pese a sentirse cómoda con su cuerpo, enfrentarse a secuencias de gran exposición fue movilizante. “Estar en unas escenas así, como de orgía y ese tipo de cosas, es algo fuerte para una persona”, reconoció.

    Sin embargo, nunca pensó en retroceder: “Yo siempre digo ‘me atrevo’. Soy muy así”. Sin embargo, nunca pensó en retroceder: “Yo siempre digo ‘me atrevo’. Soy muy así”.

    La actriz incluso recordó el momento exacto en el que tuvo que dejar la bata y enfrentarse a la escena: “Me quedé helada y los chicos estaban todos reunidos, desnudos, y me agarraron la mano y me dijeron ‘vení’. Y fue como que fluyó. Todo fluyó muy hermosamente”.

    Fuera de la ficción, Carolina también se animó a hablar de una inseguridad que la acompañó a lo largo de su vida y que, de alguna manera, la conecta con Julie, una mujer que tiene la capacidad de hablar con los muertos.

    Frente a la pregunta sobre cuál era “el fantasma” que la perseguía, Álvarez reflexionó: “Quizás tiene más que ver con esto de no encajar o no sentir que encajás”.

    “Si bien yo suelo encajar muy bien, hay veces que siento que no encajo. Y quizás va más por ahí. Julie no encaja porque no la entienden”, explicó.

    Para ella, además, Mis muertos tristes plantea una concepción particular del miedo: “¿Cuál es el miedo real? El miedo a los vivos. Los muertos están acá, nos acompañan y están presentes, pero no es a quienes tenerles miedo”, concluyó.

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