El inmenso escritor norteamericano Francis Scott Fitzgerald escribió la narración autobiográfica The Crack-Up a los 44 años, cuatro años antes de morir. El texto, publicado de modo póstumo, tiene un título de difícil traducción. Generalmente se elige "el derrumbe" o "el colapso", pero también se ha utilizado el término "la grieta". El texto arranca in medias res, como si el narrador estuviera concluyendo una discusión con su lapidaria primera frase: "Por supuesto, toda vida es un proceso de derrumbe".
Para el Gobierno, el derrumbe no impide hacer negocios
El escándalo de Manuel Adorni sirvió como catalizador de situaciones, sobre todo internas, que están llevando al colapso de la gestión libertaria. Los cerebros de LLA empiezan a aceptarlo, pero eso no les impide desarrollar los negocios que vinieron a hacer cuando tomaron el Estado.
Fitzgerald se refiere a esos golpes que el individuo va recibiendo a lo largo de la vida y que constituyen un proceso de demolición. Y habla tanto de los que vienen desde afuera como de esos otros que vienen desde adentro. Dice que los primeros se perciben de inmediato, pero los otros tardan en llegar y aparecen repentinamente.
El gobierno de Javier Milei hace dos meses exactos que atraviesa la materialización de ese proceso. Hace mucho tiempo que se venía gestando, de modo larvario, una degradación de la consideración pública de la gestión libertaria, pero el escándalo Adorni sirvió como catalizador de situaciones, sobre todo internas, que la están llevando al colapso. Hace 61 días, un colaborador de FM Jai publicó la foto de Bettina Angeletti junto a su esposo, Manuel Adorni, en la tumba del líder religioso de la comunidad Jabad Lubavitch en Nueva York y se inició un calvario de difícil pronóstico para el oficialismo.
Es cierto que ha habido otros escándalos más trascendentes y que implicaban de modo más directo al Presidente, pero el caso Adorni reúne condimentos que lo hacen único. La estafa de la criptomoneda Libra involucra directamente al Presidente y a su hermana, pero es de difícil comprensión y se encontró con un fiscal con pocas ganas de investigar. La filtración de audios por supuestas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad también ensucia a la secretaria general de la Presidencia y se da en un área sensible, pero Diego Spagnuolo —a quien se escucha en los audios— era un personaje desconocido hasta el momento de la filtración.
Lo mismo pasa con el desplazamiento de Demian Reidel de la presidencia de Nucleoeléctrica SA por supuestos sobreprecios en las licitaciones e imputado por la utilización de cuatro tarjetas corporativas con gastos millonarios en el exterior. El caso de José Luis Espert y sus vínculos narco es el más parecido al actual escándalo, pero se dio en medio de un proceso electoral regido por la aparición fulgurante de Donald Trump como garante del rumbo libertario.
La situación del jefe de Gabinete reúne muchas de las condiciones previas y suma otros elementos de la coyuntura. Adorni es un personaje que —como Espert— hizo de la soberbia un estilo; que —como Spagnuolo— decidió ser cruel con los más necesitados mientras gastaba fortunas que no puede explicar cómo consiguió; y está implicado en Libra tanto como Javier y Karina Milei. Es el villano perfecto y lo demuestra en cada aparición en la que, con extremada torpeza, intenta salir de un pantano que parece imposible. Pero, como decíamos, la coyuntura no lo ayuda.
La situación de los argentinos se deteriora momento a momento y ya son 17 meses consecutivos en los que crece la morosidad entre las familias. La oposición maneja encuestas en las que la imagen presidencial se ha derrumbado —otra vez esa palabra— en provincias que acompañaron fuertemente al Presidente, como Córdoba, y en otras que fueron claves para el triunfo de octubre del año pasado, como las del norte.
Mientras esta degradación externa avanza, al interior de la fuerza oficial las cosas no son mejores. La crítica que el miércoles realizó en televisión la senadora Patricia Bullrich a Manuel Adorni tiene repercusiones profundas. No solo obligó al presidente a hacer una salida desde los Estados Unidos para paliar el daño, asegurando que Bullrich solo "spoileó" el anuncio de que el jefe de Gabinete presentará antes su declaración jurada. También tiene perpleja a Karina Milei. Los gestos contradictorios son evidentes. Por un lado, filtra su desagrado con la actitud de la expresidenta del PRO; por otro, permite que haga campaña en la Ciudad con su delegada en el distrito, Pilar Ramírez.
El desconcierto cruzó límites insospechados en la insólita conferencia de prensa que dio Adorni junto al ministro de Economía, Luis Caputo, y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. En ella, hizo una introducción con diversas novedades de gestión y luego intervinieron los funcionarios invitados para hablar sobre el nuevo RIGI que el Gobierno pretende aprobar en el Congreso y el hallazgo de una avioneta narco en Santa Fe. Luego, Adorni invitó a los periodistas acreditados a realizar preguntas.
Ariel Rodríguez, cronista de Cadena 3, se dirigió a Caputo: "Por lo que yo estuve relevando, no coincido con lo que usted ha relevado en el exterior. Aquí los empresarios argentinos hablan del 'riesgo Adorni' y ayer, sin ir más lejos, en una reunión que hubo sobre la Unión Europea, los empresarios felicitaban a la exministra Patricia Bullrich por lo que dijo el jueves, intimando al jefe de Gabinete a que presente su declaración jurada". "Y otro tema más, si me permiten preguntarle a cualquiera de los tres que quiera responder: ¿cobran sobresueldos o han recibido sobresueldos a lo largo de su gestión en este Gobierno?", agregó el cronista.
Adorni tomó el micrófono y aclaró que los funcionarios solo iban a responder preguntas sobre los dos temas de agenda. La escena remeda a otra de los '90 en la que Carlos Menem intentó hacer una conferencia de prensa, días después del asesinato de José Luis Cabezas, para hablar de otros temas y desviar la atención del crimen. Ante la negativa del Presidente de referirse al homicidio, los periodistas se fueron de la conferencia. La historia se repite, esta vez como farsa.
Pero no todas son malas para la gestión libertaria. La Justicia acaba de ratificar la vigencia de la reforma laboral y eso se celebró en la Casa Rosada. Además, mientras las internas afloran y la imagen cae, Milei y los suyos avanzan en los negocios. El consorcio liderado por la familia Neuss ganó la licitación para quedarse con Transener, operadora del 85% de las líneas de alta tensión de Argentina. La venta, parte de la privatización de activos estatales, fue controvertida por sospechosas fallas técnicas en el sistema de licitación.
Los hermanos Neuss son amigos de la infancia del asesor estrella, Santiago Caputo, y su participación en negocios vinculados al Estado ha crecido de modo exponencial en los últimos dos años. También están detrás del consorcio que seguramente gane la licitación de la vía navegable troncal del río Paraná, conocida como hidrovía, y sus socios avanzan en la operación del puerto de Ushuaia, intervenido de modo ilegal por el Gobierno nacional.
En The Crack-Up, Fitzgerald hace una observación profunda y sugerente: "La prueba de una inteligencia de primera clase es la capacidad de retener dos ideas opuestas en la mente al mismo tiempo y seguir conservando la capacidad de funcionar. Por ejemplo, comprender que las cosas son irremediables y, sin embargo, estar decidido a que sean de otro modo". Entre los cerebros de La Libertad Avanza, la idea del colapso comienza a hacerse aceptable, pero eso no les impide desarrollar los negocios que vinieron a hacer cuando tomaron el Estado.
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