El partido liderado y fundado por Mauricio Macri cierra el 2025 con un nivel de despliegue y representación mucho menor del que supo construir. A la crisis interna que atraviesa el partido, con la fuerte caída en la representación parlamentaria y la fuga de dirigentes, se suman los desafíos de un Gobierno nacional que se quedó con su electorado. “Quedamos los que queremos quedarnos, quedó el amarillo puro”, sentencian desde el PRO al reivindicar la composición del presente.
Los desafíos del PRO para el 2026: entre el avance libertario y la crisis interna
El partido amarillo cierra un año eclipsado por el crecimiento de La Libertad Avanza (LLA) y la fuga de dirigentes amarillos. Qué miran para el año que viene y cómo se reconfigura la relación con el Gobierno.
El sector reducido que optó por preservar la marca quedó hoy conformado por un bloque de apenas 12 diputados, bajo la conducción de Cristian Ritondo, y tres senadores en la Cámara alta. Ante el salto de dirigentes amarillos a las filas violetas, resolvieron conformar el interbloque Fuerza del Cambio, que alcanza los 22 diputados al sumar a seis legisladores de la Unión Cívica Radical (UCR), dos del MID, el monobloque de la radical Karina Banfi y a José Luis Garrido, del bloque Por Santa Cruz. El objetivo es disputar la tercera minoría y, con ella, el control de espacios de poder en las comisiones, frente al interbloque Unidos, de Provincias Unidas, que también reúne a 22 integrantes.
Un anticipo de la relación que se avecina con el Gobierno quedó expuesto ayer en la sesión de Diputados, cuando el oficialismo consiguió la media sanción del Presupuesto 2026 y de la Ley de Inocencia Fiscal y, ya de madrugada, avanzó con la aprobación de tres integrantes de la Auditoría General de la Nación (AGN) tras una negociación con Unión por la Patria.
Al tomar la palabra, Ritondo denunció un pacto entre La Libertad Avanza y el peronismo y cuestionó la constitucionalidad del tratamiento, al sostener que vulnera el artículo 65 de la Constitución Nacional. “¿En qué lugar dice que en extraordinarias se puede tratar un tema que no es competencia de esta Cámara? No se puede tratar. Es inconstitucional”, advirtió.
Asimismo, puso en tensión el vínculo con los libertarios: “El PRO, que viene sosteniendo (al Gobierno) como hasta recién en las votaciones, va a ir a la justicia a declararlo inconstitucional. La falta de códigos con los compromisos asumidos corre por cuenta de LLA y por quien preside esta Cámara”.
Fuentes del PRO aseguran que “lo que pasó anoche con AGN va a marcar un punto de quiebre muy importante” y que “el apoyo incondicional que hubo estos años es cosa del pasado porque esto es la gota que rebalsó el vaso”. “Ahora será una negociación ley por ley, artículo por artículo”, afirmaron. Lo cierto es que, antes de la sesión de este miércoles, en el partido ya anticipaban que en esta nueva etapa la estrategia sería acompañar al Gobierno nacional, aunque no de manera automática ni a libro cerrado, como había ocurrido al inicio de la gestión de Javier Milei.
“Hoy hay un bloque orgánico, el PRO no quiere perder su identidad”, resaltan, al tiempo que aclaran que “en este contexto, el voto del PRO va a valer más”. En ese marco, y sumado a lo que ocurrió con la AGN, se profundiza la estrategia de marcar una mayor distancia que en el pasado, cuando el oficialismo tenía una posición legislativa más débil.
La alianza legislativa, encarnada en la figura de Cristian Ritondo, ya se había enfriado tras las elecciones de octubre. Cerca del presidente del PRO bonaerense responsabilizan a los libertarios, a quienes acusan de haber intentado intervenir directamente sobre dirigentes propios, como el factor que bloqueó un diálogo y una negociación más fluida. Todo ello, subrayan, ocurrió pese al buen vínculo personal entre Milei y Ritondo, que se remonta al ingreso del actual Presidente al Congreso, cuando aún era un economista mediático.
En este escenario también se expresan fuertes críticas hacia dirigentes que decidieron alejarse del PRO pero continúan formalmente dentro del partido, como Oscar Agost Carreño, presidente del PRO en Córdoba, o Gisela Scaglia, quien ocupa el mismo cargo en Santa Fe y optó por asumir su banca por Provincias Unidas. Si bien varios plantean la intervención provincial y posterior expulsión del partido, que implica una engorrosa discusión legal, aclaran que no hay consenso total al respecto, ya que muchos consideran que “no es el momento para seguir expulsando gente”.
En cuanto a la agenda en discusión, detallan que existen planteos sobre la Reforma Laboral que impulsa el Gobierno y anticipan que en 2026 insistirán especialmente con Ficha Limpia y con iniciativas vinculadas a educación, hidrógeno verde, energías renovables y seguridad, entre otros ejes.
Los desafíos
Luego de que Mauricio Macri planteara que el PRO tendrá su propio candidato en 2027, en las filas amarillas subrayan que el foco está puesto en “reorganizar y reconstruir el PRO desde la base”, con la intención de “promover candidatos locales de abajo hacia arriba y formar cuadros jóvenes en cada distrito que se conviertan en caras visibles”.
“El PRO va a tener que laburar mucho internamente en búsqueda de la identidad, tiene que volver a lo que supo ser, al equipo, a la juventud, a lo disruptivo, a lo que te interpelaba. Eso lo va a tener que hacer el PRO y con un candidato a presidente del 2027”, anticipan.
El mensaje interno que impulsa Macri es que cada dirigente tiene que empezar a construir desde su lugar, desde sus distritos, para “volver a los orígenes”, como cuando convocaban a gente que nunca se había dedicado a la política. “El desafío va a estar en las nuevas caras”, indican.
Más allá del debate nacional, crece la preocupación por lo que pueda ocurrir en la provincia de Buenos Aires, donde observan desafíos tras los últimos resultados electorales, especialmente frente a una La Libertad Avanza que, advierten, “atenta contra la gobernabilidad de los distritos amarillos”.
En municipios como Vicente López, Bahía Blanca, Pinamar o Zárate, entre otros, esta tensión comienza a reflejarse en quiebres de alianzas, votaciones en contra en los Concejos Deliberantes y movimientos y declaraciones que en el PRO califican como “destructivas”, aunque no creen que haya una ruptura definitiva. En cuanto a nombres propios, admiten que “no verían mal” una eventual postulación de Diego Santilli, hoy pintado de violeta, como opción para competir por la gobernación.
Entre los desafíos que se proponen hacia adelante, señalan la necesidad de convocar a la juventud y de empoderar a dirigentes más jóvenes, como Diana Fernández Molero, Florencia De Sensi, Martín Yeza, Antonela Giamperi y Javier Sánchez Wrba. Esta estrategia es impulsada desde la Fundación Pensar, que conduce María Eugenia Vidal, a través de un programa de formación destinado a jóvenes.
Como activos, destacan que el PRO aún mantiene presencia en todas las jurisdicciones y que, en esta última etapa, ha procurado diferenciarse a nivel federal, más allá de los acuerdos electorales. Sobre este punto, consideran clave el trabajo territorial en todo el país, donde también entienden que deben desarrollarse cuadros técnicos jóvenes. “El PRO está empezando a visibilizar la tercera y cuarta generación de cuadros. No es un trabajo de un año para otro”, destacan.
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