Ana Kalinec es hija de Eduardo Kalinec, comisario detenido desde 2005 por haber sido partícipe de secuestros y torturas durante la dictadura militar. Fundó Historias desobedientes, libro que cuenta las memorias de ser familiar de un genocida.
Ana Kalinec es hija de Eduardo Kalinec, expolicía federal que actuó en los centros clandestinos de Atlético, Banco y Olimpo durante la dictadura militar. Ella fundó "Historias desobedientes", que agrupa a familiares de genocidas.
Ana Kalinec es hija de Eduardo Kalinec, comisario detenido desde 2005 por haber sido partícipe de secuestros y torturas durante la dictadura militar. Fundó Historias desobedientes, libro que cuenta las memorias de ser familiar de un genocida.
"Él tiene 72 años, en años de dictadura tenía entre 24 y 30 años, lo que lo ubica dentro del engranaje en el último eslabón, se lo ubica formando parte de las patotas, saliendo a secuestrar. Hay testimonios que lo ubican en las torturas", relató la mujer.
Ana nació en plena dictadura y durante su infancia, la temática estaba prácticamente prohibida: "El juicio casi que ni lo recuerdo, todo se trataba de una familia endogámica, con círculos muy cerrados, no tuve acceso a esa parte de la historia".
"Tuve algo de conocimiento recién cuando queda detenido. Ahí aparece esa vinculación, había nacido en dictadura y empecé a atar cabos sobre la participación activa de mi papá en el aparato represivo", contó en diálogo con Alejandro Bercovich.
Ante ello, Kalinec contó su primera reacción: "Fue la negación como mecanismo de defensa, yo no podía aceptar que mi papá estuviera involucrado en esos crímenes. Tenía una relación de mucho cariño, soy la segunda de cuatro hermanas mujeres".
En la misma línea afirmó que, en ese tipo de familias, "La figura de padre era importante y de mucha presencia. La directiva era lo que nos dijo mi papá: 'No crean nada y yo no me arrepiento de lo que hice, se salió a salir a defender a la patria. Tenemos una banda de zurdos revanchistas'".
Ana reconoció que atravesó un proceso emocional de "mucho costo". En la medida que avanzaron los juicios, ella accedió a los testimonios y entró en una contradicción muy fuerte: "Este mandato de lealtad tan fuerte va en contra del respeto de la dignidad humana. Somos hijos de genocidas que hemos hecho consciencia. En ningún otro lugar del mundo se avanzó en derechos humanos como acá. No existen personas que se hayan colectivizado, en muchos lados se están inspirando en historias desobedientes".
En cuanto se le despertó este sentimiento a Ana, y tras comenzar a transitar el camino de "desobediente", los embates familiares no tardaron a llegar. "Mi papá desde la cárcel me inició un juicio para declararme indigna para que no herede a mi mamá. En 2015 ella murió, al poco tiempo se fundó Historias desobedientes e inmediatamente comenzaron a acercarse las primeras víctimas de mi papá, pidiéndome que interceda para que les dé información sobre sus familiares. Ante todo eso, su respuesta fue una demanda, la cual acompañan mis dos hermanas menores", relató.
Es por eso que a 48 años del golpe militar y tras el provocador video del Gobierno que prentende proponer "contar la historia completa", Kalinec expresó: "Siento pena, duele tener una vicepresidenta hija de genocidas. Más allá de los vínculos que hayamos podido tener, también tenemos el deber de repudiar esos crímenes".
Luego, agregó: "Hay quienes siguen a esas desobediencias y tratan con intolerancia a quienes piensan diferente, lo que hace que se redoble la apuesta de ir a la Plaza. Es una población muy grande la de los descendientes de genocidas, la conocida familia militar. Condenados fueron solo 1.000. Imaginate los que siguen impunes...".
"El crimen, cuando se instala dentro de la familia, genera un fuerte mandato de silencio. Fue una tergiversación muy lastimosa la de Victoria Villarruel, tomando testimonios de gente que perdió a su familia, pero que ni llegaron a compararse con los crímenes del golpe de Estado".