Con toda la pompa arrancó la Cumbre de las Américas con una imagen de mucho ruido y pocas nueces, mucho show bien al estilo estadounidense para tapar todo lo que está pasando, porque es una de las cumbres más deslucidas. No están yendo todos sus integrantes. Algunos, porque no hay democracia como Cuba, Nicaragua y Venezuela y tienen que ser gobiernos democráticos para poder participar de la cumbre.
Además, hay una visión muy clara de Estados Unidos desde que vino (Joe) Biden al poder donde separó al mundo en gobiernos totalitarios y democracias. Otros países o gobiernos han mandado a su canciller y han decidido no ir en protesta por la decisión de EE.UU. de no invitar a los regímenes mencionados. Es el caso de México, con un (Andrés) López Obrador que ante los periodistas dijo “ya vamos a ver, ya voy a tener otra reunión con Biden en julio”.
La no asistencia de algunos países o la presión o los acuerdos para que pueda ir algún otro país que no iba a ir, como es el caso del mandatario argentino, muestra la falta de poder real que está teniendo Estados Unidos: no poder convocar a todos los integrantes democráticos de la región.
También muestra que los países de la región no saben cómo lidiar con las naciones donde no hay democracias. Nicolás Maduro dice “el presidente argentino va a representar a Venezuela y a los otros países”. Pero, ¿va a representar a los regímenes dictatoriales o al pueblo? Porque el pueblo en Venezuela, en Nicaragua y en Cuba no están representados por sus dirigentes porque no hay elección.
Lo que venimos viendo hace tiempo, y yo vengo hablando hace años, es de la debilidad institucional a nivel regional y que no sabemos cómo tratar estas crisis, porque la democracia parece tener cada vez menos valor. Ni siquiera para los países como Estados Unidos que se autoarrogan ser las democracias perfectas y que bajo la excusa de llevar la democracia a distintas partes del mundo como en Irak, bombardean e invaden ese país.
Incluso en estos días, en EE.UU., una comisión del senado bipartidista está hablando del “golpe al vicepresidente y al Congreso, perpetrado por el ex presidente Trump". En medio de esta crisis, todos los países de la región no saben cómo reaccionar o resolver este problema y por eso se va a ir profundizando la debilidad institucional.
Es un Estados Unidos débil, con esa poca conexión. Se van a hablar temas importantísimos como la democracia, la pobreza, la migración. En paralelo, hay una masa humana de migrantes que están yendo hacia ese país desde Venezuela, Colombia, Panamá, Guatemala. Está todo a flor de piel, todo a la vista. Y las contracaras se chocan, de lo que se pretende y de lo que no se resuelve, claramente.
*Andrés Repetto. Licenciado en Relaciones Internacionales.