Luego de reclamar "acuerdos sostenibles en materia de deuda externa" que contemplen menores tasas de interés y plazos de pagos más extensos, el presidente Alberto Fernández aprovechó su tercera intervención este domingo en la cumbre de líderes del G-20 para señalar que "desde las periferias del mundo" se necesita "financiamiento genuino para el desarrollo, sin la complicidad local de quienes lo fugan a paraísos fiscales".
El mandatario hizo un llamado "a todos los países" para que los Derechos Especiales de Giro que entre junio y agosto emitió el Fondo Monetario Internacional por alrededor de u$s650 mil millones sean canalizados para el desarrollo sostenible y no para sostener el status quo: "Sería trágico que los DEGs engrosaran reservas de países que no lo necesitan, mientras aumenta el atraso de países que necesitan financiamiento como el agua".
Los DEGs son un activo financiero compuesto por una canasta de monedas que permiten a los países miembros del Fondo, entre ellos a la Argentina, engrosar las reservas internacionales. El país, en agosto, recibió el equivalente a unos U$S4334 millones. El dinero no se puede utilizar para afrontar pagos de deuda con el organismo mientras no se regularice el programa de deuda.