El problema de la indigencia afecta a alrededor de 4,8 millones de argentinos en la actualidad, por lo que es un desafío del Gobierno terminar con ella. La mejor medida para combatirla, la cuál ha sido eficaz a nivel internacional, es el salario básico universal.
La última medición del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) con Juan Domingo Perón como Presidente señaló que había 2 puntos de indigencia, mientras que Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada con 26,7. Esa fuerte subida fue el resultado de 27 años de gestión de los liberales.
Si bien ahora el número se ubica alrededor del 8%, la suba de alimentos hará que ese número no baje. Por eso, hay que buscar una política universal para combatirla, a pesar de que las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntan a medidas más focalizadas.
Pero la indigencia es un problema urgente, con el cuál debemos terminar: no puede ser que no se le puede dar combate en un país que promueve, a través de las exportaciones, el alimento para más de 400 millones de personas.
Pero, ¿cómo financiar el salario básico universal? Con la suba de retenciones y modificando el sistema tributario: el mismo, en la actualidad, descansa en el consumo de los sectores populares, a través del IVA, y eso hay que cambiarlo.